Así se construyó el negocio millonario en torno a la perimenopausia

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Advertencia: esta historia incluye referencias a ideas suicidas.

Lisa Schrenk aún no lo sabía, pero su vida estaba a punto de cambiar.

Avanzaba con dificultad por un camino de tierra el pasado agosto. Había salido tarde la noche anterior con su grupo de senderismo, trepando por la montaña Old Rag, en Virginia, en plena oscuridad. Llegaron a la cima justo a tiempo para ver salir el sol sobre la cordillera Blue Ridge. Después, las mujeres se hicieron fotos. En una de ellas, Schrenk contempla el horizonte con su larga melena oscura recogida en una cola. La imagen transmite una sensación engañosa de triunfo. En realidad, había estado pensando en suicidarse.

Schrenk, especialista en tecnologías de la información con una larga trayectoria en el gobierno federal, había empezado a apartar pertenencias para amigos y familiares, a organizar sus asuntos financieros y a vaciar su despacho.

Cambio de planes

Su momento de revelación no se produjo en la cima. Comenzó durante el descenso, cuando escuchó por casualidad a sus compañeras de excursión hablar sobre la terapia hormonal. Una de ellas describió cómo había sufrido una ira intensa, ansiedad y agotamiento hasta que comenzó un tratamiento hormonal que suele recetarse en la menopausia. Ahora, se sentía plenamente realizada. “Pensé: 'Dios mío'”, recuerda Schrenk. Estaba escuchando cómo se enumeraban algunos de sus propios síntomas. ¿Podría ser esta también la respuesta a sus problemas?

Schrenk ya había intentado convencer a su médico de cabecera de que considerara la terapia hormonal, porque sospechaba que sus problemas de estado de ánimo, resistentes al tratamiento, podrían estar relacionados con un desequilibrio hormonal. Al estar en sus treinta, era posible que se estuviera acercando a la perimenopausia o que ya se encontrara en ella. Es una etapa en la que los ovarios dejan de producir gradualmente hormonas reproductivas y los niveles de estrógeno suelen fluctuar de forma errática a lo largo del proceso. Hasta hace poco, la terapia hormonal se conocía comúnmente como terapia de reemplazo hormonal o TRH.

Pero Schrenk ya tomaba uno de los tratamientos más habituales para los síntomas de la perimenopausia: un anticonceptivo oral que contenía versiones sintéticas de las hormonas progesterona y estrógeno. Su médico descartó la idea de cambiarla a una terapia hormonal, que a veces administra versiones “bioidénticas” de las mismas hormonas, a menudo en dosis más bajas. Sin desanimarse, Schrenk acudió entonces a dos ginecólogos diferentes. “Un ´no´ automático”, recuerda. Uno de ellos accedió a cambiarle la marca de anticonceptivos. No sirvió de nada. La depresión se agravó.

Sin embargo, tras enterarse de la experiencia de su compañera de senderismo, Schrenk empezó a buscar en internet “médicos que acepten la TRH cerca de mí”. Encontró Midi, una startup de telesalud especializada en la atención a las mujeres en la mediana edad, y se inscribió para una consulta por video. “Lloré durante toda mi primera cita, sollozando mientras los mocos y las lágrimas me caían por la cara”, cuenta Schrenk. Su enfermera especializada se mostró dispuesta a cambiar su anticonceptivo por una terapia hormonal, al reconocer que las dosis más bajas y los diferentes tipos de estrógeno y progesterona podrían tener un efecto distinto al de la píldora. Schrenk por fin se sintió escuchada.

Durante los cinco meses siguientes, se reunieron con regularidad para ajustar las dosis y la forma de administración de los medicamentos con el fin de minimizar los efectos secundarios. Schrenk atribuye al tratamiento un cambio radical en su salud mental. “Ya no estoy planeando mi propio funeral”, asegura. En cambio, pasa tiempo con su querido perro, hace muchas rutas de senderismo y se siente notablemente más feliz incluso cuando se queda atrapada en el tráfico de Washington D.C.

El regreso de la terapia de reemplazo hormonal

Por la época en que Schrenk tuvo su revelación personal sobre la perimenopausia, se estaban produciendo grandes cambios en la forma en que la población general accedía a este tipo de medicamentos. La terapia hormonal había caído en desuso durante años, después de que un estudio de 2002 llevara a las mujeres que de otro modo habrían solicitado el tratamiento a sobreestimar los posibles riesgos de cáncer. Los médicos comenzaron entonces a prescribirlo con menos frecuencia. Pero al final de la administración Biden, prácticamente todo el mundo (profesionales médicos, feministas liberales, el movimiento Make America Healthy Again –MAHA–) consideraba un desastre esa nueva tendencia de prescripción. Potencialmente millones de mujeres menopáusicas vivían con cambios de humor, sofocos y sudores nocturnos, y no tenía por qué ser así.

El otoño pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU eliminó las advertencias que se aplicaban a la terapia hormonal. En una conferencia de prensa para anunciar la medida, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, declaró: "Estamos desafiando ideas obsoletas y reafirmando nuestro compromiso con la medicina basada en la evidencia". Poco después, Alicia Jackson, directora de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud del departamento, subió al podio. Jackson, fundadora de la empresa de telesalud Evernow, se había incorporado a la administración Trump menos de un mes antes. "Hoy tenemos la oportunidad de añadir hasta una década de vida saludable a cada mujer que ustedes aman", afirmó.

Desde entonces, la demanda de terapia hormonal se ha disparado. Según un análisis realizado por SimilarWeb para WIRED, cuatro startups líderes en el ámbito de la perimenopausia (Midi, Winona, Alloy y Evernow) experimentaron un aumento del 490% en el tráfico web entre 2023 y 2026. El análisis de SimilarWeb concluye que se ha producido un “aumento orgánico de la demanda”. Además de ofrecer una inusual muestra de unidad nacional, el auge de la telemedicina para la perimenopausia ofrece algo más:

Una visión del futuro de la medicina en Estados Unidos

Aunque la perimenopausia es una fase de transición tan universal como la pubertad, solo recientemente se convirtió en una palabra de moda. Más allá de la reciente eliminación por parte de la FDA de las advertencias de "caja negra", algunos cambios importantes prepararon el terreno para el gran cambio de imagen. Desde la pandemia, los estadounidenses han adoptado la telemedicina, lo que ha hecho que las clínicas virtuales sean algo común. El público también se ha mostrado más receptivo a los "medicamentos compuestos" que venden las clínicas virtuales, porque los GLP-1 genéricos son mucho más baratos que las marcas reconocidas como Ozempic. Muchas personas que antes consideraban demasiado arriesgado un tratamiento hormonal compuesto, o que preferían consultar a un médico en una clínica física, ahora se sienten cómodas recibiendo estas recetas por internet.

La perimenopausia suele comenzar alrededor de los cuarenta años, pero puede empezar antes. Más de 43 millones de mujeres entre 35 y 54 años viven en Estados Unidos; es un mercado enorme. Las clínicas virtuales que ofrecen terapia hormonal compiten por el liderazgo. Algunas cuentan con una gran financiación de capital de riesgo, como Midi, la primera empresa unicornio especializada en la menopausia. Sus competidoras, Alloy y Evernow, también han recaudado fondos. Empresas de telemedicina más grandes, como Hers, también se están sumando al mercado de la perimenopausia. Y gracias a los servicios integrales que ayudan a las nuevas clínicas virtuales a empezar, prácticamente cualquiera puede comenzar a vender hormonas en línea en cuestión de días.

Midi es uno de los pocos proveedores de terapia hormonal en línea que acepta seguros médicos, aunque no trabaja con Medicare ni Medicaid. Muchos otros nombres importantes en la industria solo aceptan pagos directos, cobrando suscripciones de hasta 200 dólares al mes por formulaciones personalizadas en pastillas, parches, geles y cremas.

La base de clientas potenciales es enorme, en parte porque se atribuye una lista sorprendentemente larga de dolencias a la perimenopausia y la menopausia. En un anuncio de Midi, Amy Schumer (quien invierte en la empresa) enumera una lista que incluye "sudores nocturnos", "baja libido" y "llantos espontáneos provocados por ver una película, preparar un sándwich o ver un perro". La postura de la empresa es que existen más de 100 posibles síntomas de la menopausia, incluyendo olor corporal, olvidos, hinchazón, irritabilidad, ansiedad, depresión, asma, infecciones urinarias recurrentes, aumento de peso, sensibilidad dental, cansancio, dificultad para conciliar el sueño y piel seca. Esta extensa lista es típica en la industria; Winona vende un producto para el cuidado de la piel con estrógenos que, según declara, reduce las arrugas.

Una campaña sin control

Es comprensible preguntarse qué no es un síntoma de la perimenopausia. Ninguna prueba de laboratorio puede determinar si una persona está o no en esta etapa de la vida, ya que la variación hormonal impredecible es su característica principal. En cambio, los médicos realizan la evaluación basándose principalmente en cómo sus pacientes les describen sus sensaciones. Algunos médicos temen que existan tantos síntomas que prácticamente cualquier persona con ovarios envejecidos pueda ser considerada perimenopáusica, y que alentar a un grupo tan amplio de personas a tomar hormonas, a veces con poca supervisión, sea una receta para el desastre.

Stephanie Faubion, directora del Centro de Salud de la Mujer de la Clínica Mayo y directora médica de la Sociedad de Menopausia (una figura de gran prestigio en este ámbito), señala que la campaña mediática en torno a la perimenopausia se ha descontrolado por completo al promover la terapia hormonal para la longevidad o dolencias como la fatiga. “Estamos entrando en una zona de peligro al atribuir todos estos síntomas a la perimenopausia”, advierte Faubion.

Otra figura destacada en el ámbito de la menopausia, la ginecóloga y profesora clínica de la Facultad de Medicina de Yale, Mary Jane Minkin, es una ferviente defensora de que las pacientes conozcan estas opciones de tratamiento. Tiene un blog llamado Madame Ovary y puede hablar sin parar durante media hora sobre la importancia de que las mujeres conozcan sus cuerpos y las opciones de tratamiento disponibles. Sin embargo, también le preocupa que el marketing y la publicidad estén convenciendo a las mujeres de que cualquiera que recuerde el 11-S y se sienta mal a veces necesita estos medicamentos.

Según Minkin, el estrés y los desafíos emocionales son reales y no deben minimizarse. "¿Pero se deben a su entorno hormonal? Probablemente no", manifiesta. "Atribuir todo a la perimenopausia es complicado, porque no puedo asegurar que no sea así". Ahí radica el problema: una mujer de 38 años que se siente ansiosa o que simplemente ha dormido mal podría buscar información en internet y llegar a la conclusión de que el problema son sus hormonas. Estadísticamente hablando, probablemente se equivoque. ¡Pero podría tener razón!

Además: ¿Estamos seguros de que necesita esperar hasta que la bajada de los niveles de estrógeno cause problemas innegables? Sus ovarios ciertamente no se están volviendo más jóvenes. Muchos en este ámbito debaten cuál es realmente el mejor momento para comenzar un tratamiento hormonal. Si bien los riesgos se exageraron durante muchos años, existen, al igual que con la mayoría de los medicamentos. Los efectos secundarios pueden incluir sangrado vaginal, sensibilidad en los senos e hinchazón. Se recomienda a las personas con antecedentes de cáncer de mama, coágulos sanguíneos o enfermedad hepática que no los tomen. Para las personas sin esas contraindicaciones, Minkin dice que "probablemente no sucederá nada terrible" si toman hormonas que en realidad no necesitan. En general, considera que la medicina de la perimenopausia es un área que aún necesita mucha más concientización, y duda en respaldar o rechazar el uso ampliado de la terapia hormonal. "Estoy siendo cautelosa en cuanto a decir qué es bueno y qué es malo", expresa.

Jackson, la fundadora de Evernow y ahora designada por Trump, es una de las muchas personas que defienden que “cuanto antes se inicie la terapia hormonal, mayores serán los beneficios”. Cuando la conocí en una mañana lluviosa en la sede de ARPA-H en Washington, DC, me comentó que la longevidad fue fundamental para justificar la creación de Evernow. También le frustraba lo que consideraba la timidez del sistema médico y su “extraño paternalismo”. Los médicos recetan anticonceptivos “en un instante”, comenta. “Lo que siempre me sorprende es cuando dicen: ‘No, no deberíamos iniciar la terapia hormonal en las mujeres’”.

Joanna Strober, directora ejecutiva y cofundadora de Midi, tiene grandes ambiciones para la empresa, pero una oficina lujosa no es una de ellas. Para ser un unicornio tecnológico, Midi ocupa un espacio físico poco imponente en un edificio de uso mixto y aspecto aburrido en Palo Alto. Cuando llegué una mañana sorprendentemente agradable la primavera pasada, el gran recorrido duró apenas 30 segundos. Me comí un falafel para el almuerzo y seguí a la directora de comunicaciones de la empresa a una pequeña sala de conferencias. Kathleen Jordan, la directora médica de Midi, estaba sentada frente a mí. Vestida con un blazer de mezclilla con lentejuelas y el cabello castaño rojizo peinado, parecía lista para dirigir un seminario web. Strober llegó poco después, con un chaleco de plumas; parecía que acababa de regresar de una caminata, excepto que llevaba una aparatosa férula de aire en el pie.

En realidad, lo que estaba haciendo era participar en una teleconferencia con la FDA para hablar sobre la escasez de parches de estradiol, un tipo común de medicamento hormonal. “Creemos que no comprenden la magnitud del problema”, alertó Strober. Más del 50% de las clientas de Midi reciben algún tipo de terapia hormonal recetada por sus médicos. En una encuesta reciente, la empresa descubrió que casi 4,000 mujeres tuvieron dificultades para obtener su receta al menos una vez.

La popularidad de los tratamientos hormonales, impulsada en parte por el auge de empresas como Midi, ya está afectando la oferta. Los parches de estrógeno han sido difíciles de encontrar desde que la FDA eliminó la advertencia, aunque la agencia no los ha catalogado oficialmente como "escaseces". (En junio, la oferta de progesterona se redujo en respuesta al aumento del interés en los tratamientos hormonales). Los proveedores no estaban preparados ni tenían incentivos especiales para satisfacer la demanda; la mayoría de estos medicamentos ya no tienen patente y no generan grandes ganancias. Las nuevas pacientes que toman estos medicamentos, ya sea porque están en la perimenopausia o creen estarlo, tienden a ser mucho más jóvenes que la paciente menopáusica típica. Esto significa que los toman durante mucho más tiempo, lo que agrava aún más los problemas de suministro.

Midi es la plataforma más destacada que ofrece atención especializada para la perimenopausia, pero el hecho de que una persona esté en esta etapa es cada vez menos relevante. Strober desea que Midi continúe expandiendo su base de clientes, idealmente convirtiéndose en una plataforma que conecte a mujeres de todas las edades; “de veinte, treinta, cuarenta y cincuenta años”, opina, con expertos en diversas áreas, incluyendo la atención posparto. En este sentido, Midi se asemeja a una de sus competidoras, Hims and Hers, que comenzó como proveedor de productos específicos para la salud masculina, pero se expandió hasta convertirse en una plataforma de interés general. Además de la terapia de reemplazo hormonal, los profesionales de Midi recetan GLP-1 , el tratamiento estrella de la telemedicina. También comercializa una gama de suplementos y recientemente amplió su línea de productos para el cuidado de la piel con receta médica.

Strober es una veterana del mundo de las startups (antes de Midi, vendió una aplicación para que los niños perdieran peso a Weight Watchers) y habla de la misión de la empresa con el entusiasmo y la elocuencia de una oradora de TED Talk. Cuando le pregunté qué pensaba sobre las personas que toman hormonas de forma preventiva, como ayuda para la longevidad, levantó la pierna sobre una silla y se subió el bajo del pantalón para mostrarme la bota negra que le cubría el pie y la pierna. “Tengo una fractura porque padezco osteoporosis”, contó. “No empecé con las hormonas lo suficientemente pronto”. (Sin suficiente estrógeno, los huesos no reciben la señal para mantener la densidad mineral).

“La longevidad tiene muchos significados diferentes para distintas personas”, interrumpió Jordan. “Yo prefiero usar las palabras salud y bienestar”.

Bien. Salud y bienestar, entonces. Independientemente de la terminología empleada, ambas mujeres coincidieron en que la terapia hormonal podría prescribirse como medida preventiva en lugar de esperar a que aparezcan los síntomas de la perimenopausia. “Las hormonas son una herramienta muy eficaz para la salud y el bienestar”, argumentó Jordan. “Cuando los niveles hormonales disminuyen, la presión arterial y el colesterol suben, la sensibilidad a la insulina empeora y se acelera la pérdida ósea. Estos no son síntomas que las mujeres puedan sentir necesariamente, pero sí son efectos negativos para la salud”. Señaló que la mayoría de las pacientes de Midi reportaron múltiples síntomas, y dos tercios presentaban problemas de sueño.

Mientras investigaba este tema, mis algoritmos empezaron a mostrarme constantemente contenido sobre la perimenopausia. Noté que la forma en que las creadoras describían el descubrimiento de su perimenopausia coincidía con el tono de los videos sobre diagnósticos tardíos de autismo y TDAH en mujeres; existe una tendencia a tratar esta condición como un “marcador de identidad”. Los niveles hormonales, ya fueran demasiado bajos o demasiado altos, no solo causaban problemas, sino que influían en todo. Al cabo de un tiempo, empecé a considerar seriamente si yo también me beneficiaría de la terapia hormonal, aunque estadísticamente es poco probable que llegue pronto a la perimenopausia.

La estrategia de Midi para captar nuevas clientas se basa en gran medida en la creación de contenido de marketing digital atractivo. Una de sus afirmaciones (que el 91% de las pacientes “encuentran alivio en dos meses”) le causó problemas con la División Nacional de Publicidad de los Programas Nacionales del BBB, que supervisa la veracidad de la publicidad. Midi dejó de usar la afirmación antes de que la organización tomara medidas. Un portavoz de Midi declaró a WIRED que se basaba en “datos previos de pacientes” y que la empresa cuenta con un “proceso de revisión interna para garantizar que su publicidad se mantenga al día con los datos clínicos en constante evolución”. Los directivos de Midi siguen apostando fuerte por la publicidad en redes sociales. “Necesitamos encontrar a las mujeres donde están, y ellas confían en Instagram”, refirió Strober. “Sienten que los médicos las han ignorado a ellas y a sus síntomas, por lo que es más probable que confíen en una influencer a la que siguen en línea y en la que creen que en el sistema de salud tradicional”.

Es extraño. Es un momento políticamente delicado para la terapia hormonal. El discurso sobre la perimenopausia y la longevidad tiene un marcado tinte político, y tanto el podcaster Joe Rogan como las Fuerzas Armadas de EE UU han ensalzado los beneficios de la terapia con testosterona para hombres. Al mismo tiempo, la terapia hormonal para personas trans, que utiliza el mismo conjunto de hormonas, es vilipendiada por la derecha como una opción médica arriesgada. La mayoría de las empresas que ofrecen tratamientos para la perimenopausia intentan mantenerse al margen de esta polémica. Midi, al igual que otras empresas del sector, cuenta con clientas trans, aunque no es su especialidad. (Existen empresas de telemedicina dedicadas específicamente a ofrecer terapias hormonales para pacientes trans).

Las leyes que regulan la telemedicina son lo suficientemente laxas como para permitir la operación de clínicas virtuales con un enfoque mínimamente intervencionista en la atención al paciente. Midi contrata a médicos, enfermeros, matronas y naturópatas, y exige a este grupo de más de 550 profesionales sanitarios que sigan protocolos de atención y realicen cursos de formación continua obligatorios. Sin embargo, existe un ecosistema en auge de empresas de telemedicina "llave en mano" que ofrecen redes de profesionales a las plataformas. Mientras que Midi exige consultas virtuales, otros proveedores de hormonas prescriben medicamentos de forma “asíncrona”. Basta con rellenar un cuestionario y un médico lo aprueba, sin necesidad de una visita presencial. Jordan, de Midi, denomina a estas operaciones "recetas de máquina expendedora".

El estrógeno y la progesterona son los dos tratamientos más comunes para los síntomas de la perimenopausia, pero no son los únicos. Existen medicamentos recetados para los sofocos; cada vez más, también se receta testosterona a las mujeres, ya que los niveles de esta hormona disminuyen en el cuerpo femenino durante la mediana edad. Dado que es una sustancia controlada, no se vende con tanta frecuencia a través de empresas de telemedicina, aunque los médicos de Midi la recetan en 25 estados de EE UU. Algunas clínicas virtuales también venden una variedad de suplementos, que no están sujetos al mismo escrutinio regulatorio que los fármacos y a menudo no están cubiertos por el seguro. Faubion, de la Clínica Mayo, citó el ejemplo de la crema facial de estrógeno, a la que calificó rotundamente de “basura”: "No tenemos suficientes datos para respaldar el uso de cremas faciales de estrógeno. Simplemente no los tenemos". La crema puede costar 150 dólares de bolsillo para un suministro de tres meses.

Jen Gunter, una destacada ginecóloga y autora del libro El Manifiesto de la Menopausia, critica abiertamente a Midi, en parte porque no está de acuerdo con la decisión de vender suplementos y cremas faciales, así como con la promoción por parte de la empresa de medicamentos GLP-1 compuestos. "Siempre sostendré que vender a las mujeres productos insuficientemente estudiados bajo el pretexto de subsanar las deficiencias en la atención médica y utilizar un lenguaje engañoso es depredador y misógino, ya que la desinformación priva a las mujeres de su capacidad de decisión", escribió en una publicación donde exponía sus problemas con la empresa. Gunter no tiene una opinión negativa sobre la telemedicina en general; ha hablado positivamente de la plataforma Gennev, que ofrece terapia de reemplazo hormonal. Sin embargo, critica duramente las plataformas que considera deficientes. (Gunter declinó participar en este artículo. Midi afirmó que ningún profesional clínico con el que trabaja recibe incentivos ni consejos para promocionar ningún producto, "solo para brindar la mejor atención posible").

Más preocupaciones

Incluso Jackson, desde su posición en el departamento de RFK Jr., tiene inquietudes sobre las malas prácticas en la industria de la que formaba parte hace apenas un año. Le preocupa que algunos propietarios de plataformas vean este sector como una forma fácil de ganar dinero. Buscar los márgenes de beneficio más altos se ha convertido en una práctica común. "Los incentivos están diseñados para impulsar a la gente a hacer eso, y esas empresas tienen más probabilidades de ganar", esgrime. Y Heather Hirsch, exdirectora de innovación médica de Midi, ahora se muestra escéptica ante las startups de telesalud financiadas por capital de riesgo, como la de su anterior empleador. "Esas empresas se ven presionadas a recuperar esa inversión con creces", dice. "Es una pendiente resbaladiza". Hirsch ofrece terapia hormonal a través de su propia consulta privada y la recomienda como un complemento para la longevidad, pero recalca que debe usarse junto con un estilo de vida saludable y se niega a vender suplementos, lociones u otros productos complementarios que suelen vender algunas de las grandes clínicas virtuales.

Lisa Schrenk sigue considerando su terapia hormonal como una salvación. Se ha convertido en una defensora incansable del tipo de atención que ha recibido a través de la telemedicina. Cuando Schrenk se enteró de que la médica de cabecera que inicialmente le había denegado la terapia de reemplazo hormonal había empezado a trabajar en una clínica especializada en la menopausia, se quedó horrorizada. «Le escribí una carta expresando mi preocupación por su negligencia cuando pregunté sobre la TRH», me contó Schrenk recientemente. Se sorprendió cuando el hospital de la doctora le envió una carta de seguimiento.

Ella sigue recorriendo Virginia a pie, y recientemente hizo una excursión por los Apalaches, cerca de la frontera con Carolina del Norte. Una vez más, Schrenk conversó sobre la terapia hormonal durante la caminata. “Una mujer del grupo empezó a hablar sobre la terapia hormonal”, cuenta. “Sin que nadie la incitara”.

Estas conversaciones se están dando en todo el país y tienen implicaciones que van más allá del acceso ampliado a un tipo de medicamento. Las clínicas virtuales que impulsan la rápida expansión de las terapias hormonales no son solo un método de distribución novedoso para la atención médica convencional; también son vehículos para una filosofía de la medicina distinta. La revolución de la perimenopausia se está produciendo en paralelo con el auge del interés por los péptidos, las plataformas de análisis de sangre a domicilio y las empresas emergentes de resonancia magnética. Todo ello parte de una tendencia hacia una versión cada vez más comercializada y centrada en las preferencias de quienes pueden permitírsela.

Y que quede claro: se trata de un intento por eclipsar el sistema de salud actual. Cuando le pregunté a Strober, de Midi, cómo planeaba la empresa ser rentable, restó importancia a la pregunta. Al igual que otras startups disruptivas que la precedieron (Uber, por ejemplo), se centra en el crecimiento, con el objetivo de convertirse en un centro integral para las necesidades de salud de al menos la mitad de la población. “Estamos creando una empresa nacional de atención primaria especializada para mujeres”, destacó.

Un objetivo ambicioso, pero que, según la trayectoria de Midi y sus competidores, es posible. En pocos años, la terapia hormonal para mujeres perimenopáusicas pasó de ser inaccesible a omnipresente. Cada día, a medida que aumenta el número de mujeres que toman hormonas, se unen a un grupo de tratamiento cada vez más experimental de lo que quizás imaginan. En lo que respecta a la administración de estrógeno y progesterona, el objetivo de los médicos es el equilibrio. Sin embargo, la industria que los emplea está centrada en su crecimiento exponencial.

Importante: Si tienes o conoces a alguien con ideación o comportamiento suicida, por favor acude al Teléfono de la Esperanza o a algún centro de ayuda como los que abajo ponemos:

Argentina: Línea de prevención del suicidio – ayuda al suicida en línea: (54-11) 5275-1135

Chile: Teléfono de la esperanza: 005642221200

Colombia: Asociación Colombiana contra la Depresión y el Pánico: +57 310 5655415

España: Llama a la Vida (24 horas al día y 365 días al año): 024

Honduras: Teléfono de la esperanza San Pedro Sula: (00 504) 2558 08 08

México: Linea De La Vida (24 horas al día y 365 días al año): 800 911 2000

Perú: Sentido (Centro Peruano de Suicidología y Prevención del Suicidio): 01 498 2711

Venezuela: Teléfono de la esperanza: 0-800-PSIQUE

Artículo originalmente publicado en WIRED Middle East. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

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