Bumble abandona su filosofía feminista y cede ante el feroz mercado de las citas

Ni siquiera 24 horas después de que la aplicación de citas Bumble anunciara que iba a eliminar su característica distintiva, que obliga a las mujeres a dar el primer paso, la bandeja de entrada de Robin H. ya estaba recibiendo mensajes no deseados.
“Este chico respondió a mi mensaje, y no era alguien a quien yo hubiera dado un swipe positivo. No puedo creer que algunos de estos hombres piensen que somos compatibles”, explica a WIRED esta trabajadora social de 53 años de Orlando, Florida. “Los hombres deslizan el dedo sobre cualquier persona y esperan a ver qué sale bien. Y con este cambio, simplemente van a ponerse en contacto con todo el mundo”. (Por motivos de privacidad, Robin pidió a WIRED que no publicara su apellido completo).
Bumble, que salió al mercado en diciembre de 2014, basó su marca en desafiar las dinámicas tradicionales de las citas heterosexuales. “Whitney Wolfe lleva el feminismo a tu celular”, proclamaba un titular de Austin Woman menos de dos años después del lanzamiento. Pero el repentino cambio de rumbo de la aplicación sugiere que su posicionamiento «"as mujeres primero" se ha convertido en un lastre para la sostenibilidad de la empresa.
La actualización de la política de Bumble, que incluye dar a los emparejados 72 horas para responder (antes eran 24, llega en un momento particular. El crecimiento del sector de las citas online se está estancando. Quizás como un indicio de lo que estaba por venir, en mayo, la directora ejecutiva de Bumble, Whitney Wolfe-Herd, aseguró en una entrevista con Axios que las aplicaciones de nicho no están diseñadas para una verdadera longevidad. Este dilema es emblemático del mercado actual de citas, donde la disminución de la participación y la introducción de la IA obligan a las empresas a replantearse la mejor forma de atraer a los solteros.
Estos problemas no son exclusivos de Bumble
Los resultados de Match Group de agosto de 2026 mostraron que el número de usuarios activos diarios de Tinder ha descendido un 4% con respecto al año anterior. Los usuarios activos mensuales globales de Hinge aumentaron un 13% durante el mismo periodo. Pero incluso las aplicaciones con un compromiso sostenido se enfrentan a problemas de percepción de marca.
Feeld, una aplicación de nicho dedicada a prácticas sexuales alternativas que defendía el poliamor y el BDSM en sus inicios, ha cambiado su enfoque para atraer a más usuarios “convencionales”. Se tradujo en un aumento del 200% en el número de usuarios en 2025, aunque hay quien ha descrito el nuevo ambiente como “el infierno de los normies”.
Grindr se ha posicionado como algo más que una aplicación para encuentros, hacia un “barrio gay” que ofrece experiencias de viaje de lujo, recetas para GLP-1 y pastillas para la disfunción eréctil, colaboraciones con artistas y matches mediante IA. Para obtener beneficios, Grindr se ha transformado esencialmente en una comunidad privada digital que ahora cobra a sus miembros 500 dólares por tener encuentros a través de su nuevo nivel de suscripción, Edge. Los usuarios que optan por no suscribirse se ven obligados a navegar por una plataforma inundada de anuncios y bots.
Bumble, que es de propiedad privada y, según se informa, está barajando su venta, ha seguido un camino similar: transformar un producto que antes era de nicho en un servicio para todo el mundo que cobra por el acceso a las funciones básicas. La medida no ha sentado bien entre los usuarios en internet, que la han rebautizado como el “Tinder amarillo” en referencia al color de su logotipo, y se han quejado de que los cambios fomentarán el acoso. “No voy a usar una aplicación que me haga sentir como una presa”, escribió una usuaria en X.
Cuán grande es el cambio
“El cambio va claramente en contra de todo su concepto”, manifiesta Emily Spence, una productora de eventos de 28 años de Nueva York que lleva utilizando Bumble desde 2015. “Pero que las mujeres enviaran el primer mensaje no impedía que los tipos raros te escribieran. El hecho de que tú digas “hola” primero no significa que un hombre no te vaya a enviar algo descabellado después. Era una especie de falsa sensación de protección”.
La nueva actualización también podría reflejar un deseo de volver a los roles más tradicionales del cortejo. En el comunicado, la empresa señaló que el 66% de las mujeres encuestadas en Bumble expresaron que prefieren que sean los hombres quienes envíen el primer mensaje, y añadió que esto alivia la presión innecesaria que supone la experiencia.
La empresa afirmó que las pruebas realizadas con la nueva función mostraron un aumento en el inicio de conversaciones, pero no está claro si eso se traducirá realmente en más citas y una mayor retención de usuarios o simplemente en más mensajes no deseados. Bumble no respondió a una solicitud de comentarios.
Stefanie Feldman, de 41 años, valora positivamente el nuevo rumbo de la aplicación. “Me gusta que elimine la presión. A veces simplemente quiero que sean los hombres los que den el primer paso”, confiesa esta directora comercial de Los Ángeles. “Nunca me he considerado feminista. Quiero que me cortejen. Y el hecho de que alguien se ponga en contacto contigo no significa que tengas que decir nada. Eso es, en sí mismo, un poder femenino: aprender a decir que no”.
Incluso antes de las noticias de la semana pasada, la dilución de la marca Bumble parece haber estado en marcha desde hace tiempo. En 2024, Bumble comenzó a modificar su principio fundacional al estrenar la función “Opening Moves”, que permitía a los hombres responder a una sugerencia en la página de una usuaria. Según los datos que la compañía de inteligencia de mercado Sensor Tower compartió con WIRED, la aplicación tampoco ha destacado su misión social de “las mujeres primero” como parte de su estrategia de marketing en EE UU desde 2023, y en 2022 solo hubo unos pocos anuncios publicitarios que reforzaran la idea de que las mujeres dan el primer paso. Como alternativa, Bumble “creó mensajes más genéricos sobre el éxito que la aplicación ha tenido entre usuarios anteriores y animó a los usuarios potenciales a ‘conocer a gente nueva hoy mismo’”, comenta Kara Lee, analista sénior de la empresa.
Este cambio de rumbo pone de manifiesto, en última instancia, la dificultad de crear una aplicación de citas en torno a una misión social y cómo el costo de hacer negocios a veces obliga a abandonar los ideales originales.
Riki Thompson, profesor asociado de retórica digital en la Universidad de Washington Tacoma, que publicó un estudio sobre la aplicación el año pasado, añade que el abandono de la obligación de dar el primer paso era la única forma de que Bumble pudiera seguir el ritmo de sus rivales.
“Una aplicación no es más que una pequeña parte de un sistema mucho más amplio: cómo se comportan realmente las personas, qué esperan de las citas y las normas que traen consigo. Puedes diseñar una app con muy buenas intenciones, pero no puedes controlar por completo cómo la utilizan las personas”, destaca Thompson en un correo electrónico. “Bumble sigue siendo un negocio. Tiene que mantenerse competitiva y rentable en un mercado en el que muchos de sus competidores no se basan en ninguna misión social en absoluto”.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.