¿Cómo combatir el exceso de satélites en el espacio? ¡Pues con más satélites! El curioso plan de China para vigilar basura espacial

Suena algo curiosa la idea de lanzar satélites al espacio para monitorear el exceso de satélites y demás artefactos en el espacio, pero eso es lo que se propone China con el lanzamiento de la primera pieza de su constelación satelital Gande.
Según la agencia de noticias Xinhua, la misión responde a un creciente peligro que afecta no solo a China, sino a cualquier país o empresa que contempla un proyecto espacial. En la actualidad, orbitan alrededor de la Tierra millones de fragmentos producidos por satélites fuera de servicio, explosiones de cohetes y colisiones ocurridas durante décadas de actividad espacial. Aunque muchos de estos escombros son diminutos, incluso una pieza de apenas un centímetro, viajando a unos 7 kilómetros por segundo, puede convertirse en un proyectil extremadamente peligroso, suficiente para perforar estructuras metálicas o inutilizar satélites completos.
Con el objetivo de atender ese problema, China comenzó el despliegue de su primera constelación comercial dedicada exclusivamente a vigilar basura espacial. El proyecto, denominado Constelación Gande, estará integrado por 120 satélites capaces de monitorear de manera continua estos objetos que orbitan la Tierra, desde la órbita terreste baja hasta las más elevadas. El nombre de la constelación es un homenaje a Gan De, un astrónomo chino del siglo IV a. C.
El primer satélite fue lanzado el 25 de julio desde el noroeste de China a bordo de un cohete Lijian-1, marcando el inicio de un programa que pretende completar toda la red antes de 2030. Según sus desarrolladores, el sistema cubrirá una importante carencia en la capacidad comercial china para detectar y seguir basura espacial, además de contribuir a una gestión más segura del creciente tráfico orbital.
La iniciativa está encabezada por la empresa privada ATmoto Techonology, con sede en Beijing, y se desarrollará en tres etapas. La primera contempla una flotilla de 14 satélites capaces de detectar, localizar y catalogar objetos en órbitas bajas, medias y altas. Posteriormente se incorporarán equipos con cámaras de alta resolución y sensores para estudiar el entorno electromagnético del espacio. Finalmente, una tercera fase añadirá 70 satélites equipados con inteligencia artificial para reconocer objetos, analizar su comportamiento y tomar decisiones de forma autónoma durante las operaciones de vigilancia.
Uno de los aspectos más innovadores del primer satélite es precisamente su computadora con apoyo de IA. Gracias a esta, puede realizar tareas rutinarias de observación, responder rápidamente ante eventos inesperados y efectuar seguimientos de objetivos sin depender constantemente de instrucciones enviadas desde estaciones terrestres. También cuenta con capacidad para modificar su órbita y acercarse a otros objetos para inspeccionarlos con mayor detalle.
China ha tenido experiencias desafortunadas recientes con basura espacial. Quizás el caso más conocido es el de la cápsula de regreso de una nave tripulada, la cual sufrió el impacto de un fragmento de basura espacial mientras estaba acoplada a la estación espacial Tiangong, dañando una de sus ventanas. Los tripulantes lograron regresar a salvo. En otra misión, taikonautas tuvieron que realizar caminatas espaciales para reparar paneles solares afectados por escombros orbitales. Estos incidentes ilustran que la basura espacial ya no es un problema hipotético, sino un desafío cotidiano para las agencias espaciales.
Este proyecto es muy ambicioso y atiende necesidades muy sofisticadas, pero cabe mencionar que no es el único que se dedica al monitoreo de escombros espaciales. A través de una herramienta gratuita en su sitio web, LeoLabs monitorea basura espacial para garantizar operaciones seguras en la órbita terrestre baja. Su mapa ofrece una gran variedad de filtros que hacen de la exploración una experiencia personalizada para descubrir información puntual sobre los intereses particulares de cada usuario.