Cómo son los drones militares que el ejército mexicano podría adquirir bajo el nuevo convenio firmado con EE UU

Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, anunció este domingo que su país y México suscribieron una "Declaración de Intención" que permite a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) acceder al mercado digital del Ejército estadounidense para adquirir “a costos competitivos” sistemas de drones y antidrones.
Aunque el convenio no establece todavía qué modelos comprará México, cuántos serán ni cuánto costarán, el “mercado digital” que indicó el embajador sería el Unmanned Aircraft Systems Marketplace, una nueva plataforma puesta en marcha por el Ejército de Estados Unidos en marzo de 2026. Funciona como una especie de catálogo especializado, solo que en lugar de tupperwares, son sistemas áereos no tripulados (UAS), el término técnico que usan los militares para hablar de drones. Los usuarios pueden comprar drones según características como tamaño, carga útil y autonomía, consultar evaluaciones y seleccionar equipos que ya han pasado por procesos de validación.
Esta tienda digital ha demostrado ser muy popular. En tan solo cinco meses desde su apertura, UAS Marketplace ya presume 750 millones de dólares en ventas.
El Amazon para el soldado
La primera posibilidad dentro de la categoría de los UAS son los vehículos de reconocimiento y vigilancia, los llamados drones espía. Se trata de aeronaves no tripuladas equipadas con cámaras electroópticas e infrarrojas capaces de observar objetivos durante el día y la noche. Para las fuerzas armadas de México, esos sistemas podrían ser particularmente útiles en tareas de vigilancia de carreteras, zonas rurales, instalaciones estratégicas o regiones donde operan grupos criminales, proporcionando imágenes en tiempo real sin poner en riesgo vidas humanas.
El mercado estadounidense abarca desde sistemas pequeños, operados por soldados en tierra vía remota, hasta plataformas mucho mayores. De hecho, el Ejército estadounidense está constantemente desarrollando nuevas categorías de UAS capaces de operar con mayor autonomía, alcance y carga útil.
La tecnología para derribar drones
El segundo componente es el mercado de C-UAS (Counter-Unmanned Aircraft Systems), es decir, aquellos sistemas diseñados para detectar, seguir e inutilizar aeronaves no tripuladas, un asset que cobra mayor importancia en la medida en que los cárteles adquieren más drones y aprenden a operarlos con mayor eficacia.
Los C-UAS no suelen presentarse como un dispositivo único. Una defensa antidrones moderna puede combinar radares, sensores, cámaras, sistemas de guerra electrónica e interceptores físicos. El Ejército estadounidense señala que su marketplace incluye precisamente estas tecnologías, además de soluciones pasivas para proteger instalaciones.
La guerras de Ucrania e Irán han demostrado por qué los C-UAS se han vuelto sistemas prioritarios en el escenario bélico: drones relativamente baratos pueden ser empleados para tareas de reconocimiento, localizar fuerzas enemigas o transportar explosivos. La expansión táctica y estratégica del llamado drone warfare ha obligado a los ejércitos a desarrollar defensas capaces de reaccionar mucho más rápido que las amenazas que enfrentan.
En el contexto mexicano, los grupos criminales presuntamente han incoporporado drones comerciales modificados a sus actividades, por lo que disponer de sensores capaces de detectar un aparato antes de que llegue a su objetivo puede resultar tan importante como contar con drones propios.
Un dron MQ-1C Gray Eagle en exhibición en octubre de 2023.
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¿A cómo está el dron?
Estados Unidos vende también drones militares mucho más sofisticadas, pero no hay evidencia de que estas puedan ser seleccionadas dentro del UAS Marketplace. Un ejemplo es el MQ-1C Gray Eagle, un sistema de gran tamaño empleado por el Ejército de Estados Unidos para reconocimiento, inteligencia y vigilancia, y que puede incorporar los típicos sensores electroópticos e infrarrojos y radar, además de otros sistemas más avanzados. Su precio ronda los 30 millones de dólares.
Un modelo todavía más caro sería el MQ-9 Reaper, un sistema de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque que puede alcanzar los 50 millones dólares por unidad. También puede permanecer más de 27 horas en vuelo, llegar a los 50,000 pies de altitud y transportar hasta 1,700 kg de carga útil. Se cree que estas “aves” ya volaron sobre territorio mexicano. Hace un año trascendió en diversos medios que la CIA estaría utilizando este modelo para espiar a los cárteles.
Ahora bien, no existe información pública que indique que México vaya a adquirir el Gray Eagle o el Reaper, ni que el acuerdo contemple específicamente los drones militares que vaya a comprar.
De hecho, sería precipitado asumir que la prioridad mexicana serán estos grandes drones ultrasofisticados. Para combatir amenazas como las que representa el crimen organizado, pueden resultar más útiles numerosos sistemas pequeños y baratos, acompañados por una red de sensores y equipos antidrones.
Estados Unidos está adoptando una estrategia similar. Al reconocer que el equipamiento actual de sus fuerzas armadas suele ser demasiado caro, complejo y lento de desplegar, el Departamento de Defensa de aquel país está orientando su nueva estrategia hacia una combinación de assets, desde pequeños UAS hasta sistemas de mayor alcance, junto con tecnologías C-UAS capaces de hacer frente a ataques con múltiples aeronaves de bajo costo.
Si el objetivo de la Sedena es construir un ecosistema integrado de vigilancia y defensa área no tripulada, su socio comercial y estratégico más cercano ofrece UAS Marketplace como un acceso fácil a ese mercado. “Esta tecnología fortalecerá nuestra capacidad para combatir los cárteles y abordar nuestros desafíos de seguridad comunes”, expresó el embajador Ronald Johnson.