El muro fronterizo de Trump amenaza sitios arqueológicos milenarios

Se ha desatado la indignación por las obras de infraestructura fronteriza que han comenzado a destrozar los paisajes desérticos vÃrgenes del Parque Nacional de Big Bend. Pero hay una batalla más silenciosa en terrenos privados de Texas, donde el muro fronterizo atravesará algunos de los yacimientos arqueológicos más ricos de Norteamérica, desenterrando antiguos artefactos indÃgenas y fracturando arte rupestre milenario a su paso.
Este año, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) adjudicaron contratos por valor de miles de millones de dólares para la construcción de un muro y otras barreras en el oeste de Texas. La infraestructura recorre más 800 kilómetros (500 millas) a orillas del rÃo en la frontera entre EE UU y México, e incluye el Parque Nacional Big Bend y otros parajes idÃlicos.
La reacción bipartidista contra la construcción del muro fronterizo no se hizo esperar y llevó al DHS a descartar los planes de levantar un muro de bolardos de acero de 9.14 metros (30 pies). En su lugar, optó por instalar kilómetros de barreras para vehÃculos a orillas del rÃo y construir más de 322 kilómetros (200 millas) de carreteras. El 6 de agosto, las excavadoras comenzaron a despejar el terreno a lo largo del corredor del RÃo Grande, cerca del Cañón de Santa Elena.
Pero las obras se detuvieron a raÃz de las demandas judiciales
Sin embargo, la agencia sigue teniendo previsto construir el muro, asà como una red de carreteras, a través de montañas y cañones fuera del parque nacional. Esto incluye propiedades privadas que, según los ganaderos y otros propietarios, albergan yacimientos arqueológicos que también deben ser protegidos. Y les preocupa que la construcción del muro divida sus propias tierras y dañe los sitios, muchos de los cuales aún no se han estudiado en profundidad.
El arqueólogo Bryon Schroeder lleva dos años realizando excavaciones en la propiedad del ganadero Jeff Fort. Actualmente dirige el Centro de Estudios de Big Bend de la Universidad de Sul Ross, un programa de investigación dedicado a estudiar el legado cultural, histórico y arqueológico de la región. En cada excavación retira 10 centÃmetros de sedimento, sacando a la luz cerámica y adobe fundido que data de un periodo temprano, cercano al año 800 d.C.
Schroeder también ha encontrado turquesa y conchas marinas, ambos indicios de comercio con el exterior de la región. Las pruebas indican que el yacimiento está relacionado con Paquimé, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que se encuentra a 200 millas de distancia, en México.
El yacimiento de Schroeder, Canta Recio, se encuentra justo en el trazado del muro propuesto. Parte de él será destruÃdo por excavadoras. Si se construye el muro, otras partes del yacimiento también quedarán inaccesibles.
Schroeder compara Canta Recio con la forma en que los egipcios se establecÃan a orillas del Nilo, y supone que el yacimiento fue poblado cuatro o cinco veces entre los años 800 y 1,400 por grupos que probablemente se sintieron atraÃdos por las tierras fértiles que proporcionaban las inundaciones periódicas. Estas inundaciones significaban que los grupos se veÃan obligados a marcharse cuando el RÃo Grande se desbordaba, y una vez consolidado el sedimento, otro grupo acababa asentándose. Era un patrón: un asentamiento, una inundación, una huida, y asà sucesivamente.
"Hay algunos yacimientos más grandes e interesantes rÃo arriba que son una auténtica locura. Tienen muchÃsima cerámica, campanas de cobre mesoamericanas, turquesas… Tienen todo tipo de cosas alucinantes", afirmó Schroeder.
La discusión sobre el fracking vuelve a México en medio de la búsqueda de soberanÃa energética y la exigencia de defensores ambiental de prohibir constitucionalmente la práctica a nivel nacional.
Un muro que borrarÃa la historia compartida de dos paÃses
La paradoja a la que se enfrentan Schroeder y otros arqueólogos es que no pueden evaluar plenamente lo que está en peligro, ya que muchos de los yacimientos se encuentran en fincas privadas y nunca han sido estudiados.
Eso significa que la construcción podrÃa borrar la historia antes de que nadie llegue a documentarla. Un portavoz de la CBP declaró a WIRED que la agencia está llevando a cabo evaluaciones medioambientales y culturales para minimizar los impactos y equilibrar las necesidades operativas con una gestión responsable del territorio.
Pero los estudios previos no han impedido que yacimientos de importancia histórica se vean condenados a la destrucción. Está previsto que un muro atraviese el yacimiento de Polvo, en Redford, Texas, que alberga un poblado prehistórico con un cementerio que data del siglo XIV. En ese mismo sitio también hay vestigios de una misión española construida en el siglo XVII. El cañón Eagle Nest, en Langtry, uno de los emplazamientos arqueológicos más importantes y más intensamente estudiados de todo Texas, también está destinado a ver cómo se erige algún tipo de barrera a su paso. Ese yacimiento incluye el lugar de caza de bisontes más meridional de EE UU, donde los nativos americanos cazaban a los animales empujándolos por un acantilado.
Painted Shelter está ubicado en un cañón tributario del rÃo Grande.
FotografÃa: Shumla Archaeological Research y Education Center
Patrick Zuberbueler, un ganadero que vive a 350 millas rÃo abajo, en Comstock, Texas, una localidad de 268 habitantes, pasó su juventud haciendo picnics a la sombra de una pintura rupestre de 6,000 años de antigüedad, con algunas representaciones de hasta 15.24 metros (50 pies de altura) y cientos de metros de ancho, repartidas por la propiedad de su familia. El gobierno expropió parte de esas tierras por causa de utilidad pública en las décadas de 1960 y 1970, para crear la Prensa de Amistad y el Parque Estatal de Seminole Canyon, pero él y su familia aún conservan miles de hectáreas.
De niño, Zuberbueler solÃa pescar en un arroyo que desembocaba por Painted Shelter, un refugio rocoso de piedra caliza situado en la propiedad de su familia. Para él, era un lugar para ir de picnic. Para la arqueóloga y experta en arte rupestre Carolyn Boyd, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la región.
Painted Shelter cuenta con tres estilos distintos de arte, pintados hace entre 1,000 y 6,000. Las obras rupestre encierran historias y cosmologÃas, y son "bibliotecas del conocimiento humano", afirma Boyd, profesora investigadora de la Universidad Estatal de Texas en San Marcos, quien fundó el Centro de Investigación y Educación Arqueológica Shumla en 1998.
Painted Shelter también se encuentra justo en la ruta de las obras de construcción fronteriza.
"Una barrera para vehÃculos que se construya justo encima de él destruirá el arroyo y podrÃa llegar a dañar las propias pinturas", explica Boyd, una de las principales expertas del paÃs en arte rupestre. Las vibraciones de las obras podrÃan provocar que la piedra caliza se desprendiera en láminas, indica, dejando el lienzo rocoso hecho trizas. Sabe de otros 12 yacimientos de arte rupestre en toda la región que también corren peligro debido a las obras, mientras que otros 79 quedarán inaccesibles.
FotografÃa: Shumla Archaeological Research y Education Center
La región en torno al rancho Zuberbueler, conocida como el Distrito Arqueológico de Lower Pecos Canyonlands, fue designada Monumento Histórico Nacional el 13 de enero de 2021, durante el primer mandato de Trump. La legislación federal establece que los organismos "en la medida de lo posible, lleven a cabo la planificación y las medidas que sean necesarias para minimizar el daño" a los Monumentos Históricos Nacionales. Pero dado que la Ley Nacional de Preservación Histórica es una de las docenas de leyes derogadas por el DHS en su empeño por construir un muro fronterizo, esos requisitos para minimizar el daño han quedado fuera de consideración.
Acabar con el patrimonio de una familia
Para Zuberbueler, oponerse al muro fronterizo no se reduce únicamente a la arqueologÃa que alberga su tierra. Se trata del legado de su bisabuelo, que comenzó a trabajar la tierra en 1898. "El rancho no deja de reducirse, y asà no se puede gestionar una explotación ganadera de forma eficaz. Están perjudicando nuestro medio de vida como productores", cuenta a WIRED.
Boyd, que lleva cuatro décadas dedicada a desentrañar la historia que se esconde tras el arte rupestre de la región, afirma que siente como si estuviera viviendo una pesadilla. "Quizá sea una ilusión", pero espera conseguir que el gobierno comprenda la importancia de la arqueologÃa de la región, en lugar de proceder con infraestructuras fÃsicas.
Pero parece que se está acabando el tiempo para defender esa postura. Varios kilómetros de bolardos de acero yacen apilados en zonas de concentración, y han surgido varios "campamentos de trabajadores" temporales en terrenos recién despejados por toda la región. Los vecinos afirman que los contratistas encargados del muro ya han arrasado con propiedades privadas antes de que se les permitiera hacerlo legalmente, dañando los sistemas de riego y talando la vegetación.
No obstante, algunos vecinos no están dispuestos a rendirse. Y hay indicios de resistencia a la construcción en terrenos privados en otros lugares, incluidas las demandas presentadas a principios de este mes por residentes de San Ygnacio, localidad situada unas 275 millas más al sur de la región de Big Bend.
"Es inconcebible siquiera pensar en las distintas formas en que esto puede perjudicarnos. No vamos a rendirnos sin luchar", concluye Zuberbueler sobre la construcción de la valla fronteriza.
ArtÃculo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Alondra Flores.