Este extraño objeto podrÃa ser la primera exoluna detectada de la historia

Un equipo descubrió evidencia de un cuerpo similar a la Luna. Es la primera vez que se detecta un objeto de este tipo fuera de nuestro sistema solar, aunque los investigadores aún están tratando de determinar cuán parecido es a una Luna.
Aunque hasta la fecha se han descubierto más de 6,000 exoplanetas, no existÃan pruebas concluyentes de la existencia de lunas en otros sistemas planetarios. Los nuevos hallazgos ponen en entredicho esta situación al centrarse en un objeto que orbita la enana marrón CD-35 2722 B en un sistema situado a 73 años luz de distancia.
Qué es una enana marrón
Una enana marrón es un cuerpo celeste situado entre un planeta y una estrella que carece de la masa necesaria para convertirse en estrella. CD-35 2722 B tiene una masa aproximadamente 37 veces mayor que la de Júpiter y orbita la estrella CD-35 2722, que tiene alrededor del 40% de la masa del Sol; están separadas por una distancia aparente de aproximadamente 2.8 segundos de arco.
El equipo de investigación observó CD-35 2722 B durante un total de 23 noches entre octubre de 2023 y febrero de 2026 utilizando el espectrógrafo infrarrojo CRIRES+ instalado en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO). Mediante una técnica conocida como método Doppler, los investigadores registraron cómo CD-35 2722 B oscila al ser ligeramente atraÃdo por la gravedad de otro cuerpo celeste que orbita cerca.
Esta técnica utiliza el efecto Doppler, observado en el espectro de un cuerpo celeste, para registrar los cambios en la velocidad radial, y asà estimar la masa, el perÃodo orbital y la excentricidad orbital de un exoplaneta. Este método también se empleó en 1995, cuando se descubrió el primer exoplaneta que orbitaba una estrella similar al Sol.
Dado que CD-35 2722 B se encuentra a una distancia suficiente de su estrella anfitriona, fue posible obtener su espectro directamente, prácticamente sin interferencia de la luz de esta. Se han realizado intentos similares con otras enanas marrones y planetas. En este estudio, la combinación de un instrumento con mayor resolución de longitud de onda y mÃnima contaminación espectral permitió realizar mediciones hasta 100 veces más precisas que las anteriores.
Aspecto de los alrededores de la enana marrón CD-35 2722.
FotografÃa: ESO/Digitized Sky Survey 2
Una relación extraña, muy alejada de la de los satélites conocidos
El análisis, publicado en Nature el mes pasado, reveló una fuerte señal que indica la presencia de una gran luna que orbita durante un perÃodo de aproximadamente 170 dÃas y tiene una masa de al menos 0.9 veces la de Júpiter. En términos de proporción de masa, este cuerpo representa alrededor del 2.5% de la masa de la enana marrón que orbita, un valor significativamente mayor en comparación con las lunas de nuestro sistema solar. El sistema con la mayor proporción de masa entre los planetas y sus lunas en el sistema solar es la Tierra y la Luna (aproximadamente el 1.2%); las proporciones de masa de las lunas que orbitan Júpiter y Saturno son mucho menores.
Para confirmar que la señal observada era efectivamente causada por una luna, el equipo de investigación también examinó otros posibles factores. Entre ellos se incluÃan los periodos aparentes resultantes de errores en las correcciones del movimiento orbital de la Tierra, las variaciones estacionales en las condiciones atmosféricas y los efectos de la propia rotación de la enana marrón.
Este cuerpo, al que los investigadores denominan "exosatélite", es una enorme masa de gas con una masa al menos equivalente a la de Júpiter.
Video: ESO/M. Kornmesser
Además, los cálculos del lÃmite de Roche, el lÃmite más allá del cual un satélite serÃa destrozado por las fuerzas de marea de la enana marrón, y del radio de Hill, el radio de la influencia gravitatoria de la enana marrón, confirmaron que la órbita del satélite se encuentra dentro de un rango en el que puede existir de manera fÃsicamente estable.
Según los investigadores, esta es la primera evidencia de un satélite orbitando una enana marrón compañera obtenida mediante este método. Unos meses antes, otro equipo habÃa reunido indicios que sugerÃan la presencia de un satélite durante las observaciones del sistema estelar HD 206893 con el interferómetro VLT, pero aún no habÃa logrado una detección definitiva.
El objeto descubierto en este estudio ocupa una posición única que no puede comprenderse completamente utilizando el marco convencional para las lunas de nuestro sistema solar. "Tenemos una clara distinción entre los planetas y el Sol en el Sistema Solar, por lo que definir cosas como las lunas es sencillo. En el sistema CD-35 2722, donde se difuminan los lÃmites entre estrellas, planetas y lunas, todo se vuelve más complejo de describir", afirma Alice Zurlo, astrofÃsica de la Universidad Diego Portales, en un comunicado de prensa.
¿Debe llamarse satélite?
Aún no está claro si este objeto deberÃa considerarse una luna. El ESO también señala que no existe una definición oficialmente reconocida para las exolunas y que los investigadores utilizan el término "exosatélite". El propio artÃculo reconoce que es incierto si este objeto cumplirá con los criterios futuros para ser considerado una luna, pero que el descubrimiento representa un paso hacia una detección definitiva.
Los investigadores creen que este descubrimiento servirá como catalizador para identificar nuevas lÃneas de investigación en futuras teorÃas sobre la formación de planetas y la mecánica celeste. Además, si existen lunas rocosas más pequeñas como la descrita en el nuevo estudio, podrÃan estar expuestas al calentamiento por mareas de enanas marrones, lo que potencialmente crearÃa entornos adecuados para la vida incluso a mayores distancias de sus estrellas; un avance que también podrÃa tener implicaciones para la búsqueda de vida extraterrestre.
También es posible que, una vez que se complete el Extremely Large Telescope (ELT) de próxima generación, equipado con un espejo primario de 39 metros, sea posible detectar exolunas aún más pequeñas.
ArtÃculo originalmente publicado en WIRED Japón. Adaptado por Alondra Flores.