La era del ghosting: por qué cada vez más gente lo usa para terminar relaciones de años

Dean conoció a Nicole en Bumble hace ocho años, y enseguida conectaron gracias a que ambos habían crecido en Chicago.
Nicole tenía hijos, y solían hablar a menudo de "querer algo más de lo que habíamos visto creciendo en el entorno en el que crecimos", cuenta Dean, un trabajador independiente de 37 años. Además, ambos se consideraban más espirituales que religiosos, y eran compatibles a nivel mental, emocional y físico. Lo mejor de todo es que "rara vez discutíamos", comenta, "y podíamos hablar de cualquier tema, de todo".
Con el tiempo, se fueron a vivir juntos e incluso hablaron de casarse, aunque él asegura que la idea era unilateral. "Ella quería. Yo, en secreto, no".
Las cosas dieron un giro al cabo de cuatro años de relación. En 2022, según Dean, "ella dejó que su mente se contaminara" por el discurso de "la guerra de los géneros". A su modo de ver, se convirtió en una de esas personas que "se apegan al feminismo" y se quejan de los hombres constantemente. Aunque Dean sostiene que es progresista, manifiesta que “eso no era lo mío” porque Nicole se había vuelto demasiado negativa.
Fue entonces cuando empezó a sentir repulsión. Pero en lugar de hablar con ella sobre sus frustraciones, una tarde, mientras ella estaba en el trabajo, bloqueó su número de teléfono y sus cuentas en redes sociales. No regresó a casa.
En los meses siguientes, mientras Nicole intentaba ponerse en contacto con él a través de familiares, Dean no sintió ni un poco de remordimiento, solamente alivio. “Fue como si me hubieran quitado un peso de encima. Ya no tenía que soportar su energía” (por motivos de privacidad, las personas que practican el ghosting con las que WIRED habló para este artículo pidieron que se les identificara únicamente por su nombre de pila).
Incluso ahora, defiende que "sin duda" tomó la decisión correcta.
Una (mala) práctica cada vez más común
Dado que las aplicaciones de citas y las redes sociales determinan en gran medida cómo se relacionan las personas, el ghosting (la práctica de poner fin a una relación ignorando o bloqueando las llamadas y los mensajes de la otra persona) se ha convertido en la forma de ruptura más habitual.
Según una encuesta del Thriving Center of Psychology, el 84% de los millennials y de la Generación Z refieren haber sido víctimas del ghosting al final de una relación. Si bien está ampliamente aceptado entre los solteros durante las etapas iniciales de conocer a alguien a través de una app, o como medio para poner fin a una relación sin compromiso, es mucho menos habitual en relaciones de varios años. A finales de junio, Vogue UK arrojó luz sobre la tendencia del "novio que desaparece". El artículo detallaba las dolorosas secuelas que sufren las mujeres al enfrentarse a la repentina e impactante desaparición de su pareja, señalando cómo "muchos de estos casos de ghosting se producen después de que, aparentemente, las cosas iban bien".
Para hacer frente a esta nueva normalidad, Dating.com anunció recientemente que iba a contratar a un "director de rupturas" que, por 3,000 dólares al mes, se encargaría de poner fin a las relaciones de otras personas en su nombre.
Naturalmente, el ghosting resulta mucho más fácil cuando te comunicas con desconocidos o con personas con las que sabes que nunca volverás a cruzarte. En cambio, cuando conoces a alguien en la vida real suele haber un mayor sentido de la responsabilidad. Pero incluso eso ya no parece ser siempre así, dado que las expectativas en torno a la comunicación están disminuyendo.
En el subreddit r/ghosting, las historias de relaciones duraderas que terminan cuando una de las personas decide desaparecer por completo se han vuelto alarmantemente comunes, mientras los usuarios de Reddit intentan comprender la psicología que se esconde tras ese distanciamiento tan abrupto y aparentemente cruel.
"Salí con una chica durante un año y medio. De repente, dijo algo en una conversación normal y, en lugar de hablar con ella [sobre lo que me había molestado], la ignoré por completo, me alejé, me negué a hablarle cuando me lo pidió y la bloqueé hasta que se enteró por otra persona de que habíamos terminado", explica un participante de r/ghosting a WIRED a través de un mensaje directo.
Sumi, un hombre de 36 años residente en San Francisco, decidió poner fin a su relación de 18 meses haciéndole ghosting a su novia. "Llevo ya unas cuatro semanas sin tener contacto con ella", admite.
Entre la Generación Z, romper la comunicación (ya sea romántica o de otro tipo) sin dar ninguna explicación se ha vuelto más habitual. Una encuesta reciente de la empresa de análisis Talker Research reveló que la Generación Z (el 60%) es más propensa a romper el contacto con un familiar o ser querido en comparación con las generaciones mayores.
A menudo romantizan el distanciamiento convirtiendo el desamor en contenido para las redes sociales, como ocurre con la tendencia viral “I ghosted the LOML, trust me IDGAF” ("ghostée" al amor de mi vida y, créeme, no me importa). En esta, los jóvenes fingen mostrarse completamente indiferentes ante sus antiguos amantes, simulando un desapego extremo. Algunos usuarios de TikTok incluso han añadido su propio toque personal a la tendencia, publicando sobre cómo ignoran a amigos, padres o a “toda la familia” como forma de establecer mejores límites.
"Es importante tener en cuenta que la Generación Z ha crecido con las aplicaciones de citas y las redes sociales, por lo que el ghosting puede parecer una parte normal de la experiencia de las citas, aunque resulte doloroso", señala Liesel Sharabi, profesora asociada de Comunicación en la Universidad Estatal de Arizona. Sharabi, quien se especializa en el efecto que la tecnología tiene en las relaciones interpersonales, añade que la comunicación digital ha hecho que el ghosting sea "más fácil y, potencialmente, más aceptable socialmente", a pesar de sus efectos negativos. "Corremos el riesgo de perder la humanidad y la decencia que nos gustaría que alguien nos mostrara al poner fin a una relación".
¿Por qué las personas practican el ghosting?
Hay personas que practican el ghosting que son emocionalmente inmaduras, no se toman las relaciones en serio o, sencillamente, no les importa el impacto que tienen en los demás. "Pero desde una perspectiva del apego, también veo el ghosting como una estrategia del sistema nervioso", señala Becca Hansel, terapeuta afincada en Los Ángeles. Quienes practican el ghosting suelen ser personas con patrones de apego evitativo o desorganizado, en los que "la cercanía emocional o el conflicto pueden empezar a percibirse como algo amenazante o abrumador".
Para ellos, romper una relación implica tolerar la incomodidad de enfrentarse a la tristeza o la ira de otra persona. Pero Hansel añade que algunas personas que practican el ghosting no lo hacen porque disfruten haciendo daño a la otra persona, aunque se trate de una estrategia de afrontamiento poco saludable.
En algunos casos, el ghosting es una forma de escapar de una situación de maltrato. "Si alguien no se siente seguro emocional ni físicamente, no creo que le deba una explicación a la otra persona", agrega Hansel.
Eso es lo que le pasó a Ashley, una representante de ventas del sector educativo de 25 años de Seattle. Tras casi cuatro años juntos, se convenció a sí misma de que no quería soportar el peso de romper con un novio que había empezado a beber mucho y se había vuelto emocionalmente abusivo. En lugar de tener una conversación sobre todo lo que iba mal, le hizo ghosting.
"Pensé que sería más fácil para mí simplemente desaparecer y que él se olvidara del asunto", explica a WIRED. "Siguió llamándome y enviándome mensajes bastante tiempo después, durante semanas, meses y años. Y yo nunca más volví a contestar ni a responder. También borré todas mis cuentas de redes sociales porque simplemente no quería ver nada de eso".
Aun así, las emociones difíciles a menudo no desaparecen, incluso si el ghosting está justificado. Según un estudio de 2025 publicado en Computers in Human Behavior, el ghosting tiene consecuencias cognitivas significativas para ambas partes implicadas, no solo para la víctima. En comparación con un rechazo directo, "la incertidumbre y la ambigüedad inherentes al ghosting" pueden generar "efectos psicológicos adversos más persistentes" y prolongar el malestar.
Ashley, que admite tener una tendencia a evitar las conversaciones difíciles en su vida, reconoce que la decisión todavía le pesa. "Nunca antes había roto con alguien en una relación realmente seria; solo me habían dejado a mí. El ghosting me pareció lo correcto en ese momento porque me daba miedo el resultado. Sin duda, no fue nada bueno, porque no nos aportó nada positivo a ninguno de los dos. [El recuerdo] todavía me persigue".
Aunque ahora cree que las personas a las que se les hace ghosting merecen una explicación "aunque las hiera", nunca se la dio a su ex, "y no creo que lo haga jamás".
Dos años después de que rompieran, él se acostó con la que entonces era la mejor amiga de Ashley, quien más tarde le confesó lo ocurrido. "Lo hizo para vengarse de mí. Así que no volveré a hablar con ninguno de los dos", asegura.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Andrea Baranenko.