La obsesión con la delgadez extrema de las celebridades está haciendo más daño que bien

El debate sobre la delgadez extrema en mujeres famosas se ha vuelto difícil de ignorar en las redes sociales. Hay imágenes que muestran las pruebas más impactantes de la pérdida de peso, recopilaciones de "antes y después" y especulaciones generalizadas sobre el uso encubierto de GLP-1.
Gran parte de la conversación se lleva a cabo bajo el pretexto de "preocupación genuina por los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)", pero los expertos explican a WIRED que muchas de estas publicaciones, aunque sean bienintencionadas, desinforman al público sobre los trastornos alimentarios e incluso pueden servir como inspiración poco saludable o desencadenar crisis en quienes se encuentran en proceso de recuperación.
El debate ha alcanzado su punto álgido después de que Ariana Grande lanzara el videoclip de su nuevo sencillo y álbum "Petal", en el que aparece audicionando ante una mesa de ejecutivos de estudio misóginos que la instan a "perder unos cuantos kilos" y a "hacerse algún retoque". Casi todos los comentarios en YouTube expresan preocupación por la salud de Grande debido a su delgadez. Otras celebridades, como Jameela Jamil, han alzado la voz, señalando que el clip era irresponsable por idealizar una "imagen profundamente perjudicial para sus fans jóvenes".
Advertencia sobre el contenido: Este artículo incluye descripciones de trastornos alimentarios que pueden resultar perturbadoras para algunos lectores.
El regreso de la delgadez extrema con (o sin) GLP-1
Tras la reacción pública al video, el equipo de Grande anunció que la cantante se retiraría de una gira teatral prevista en el West End londinense y que "se tomaría un merecido descanso del trabajo y las apariciones públicas, que le han acarreado un escrutinio público interminable y constante" una vez que concluyera su gira Eternal Sunshine Tour. Pero ese comunicado provocó aún más críticas, y los comentaristas argumentaron que "se les estaba tachando de villanos por preocuparse por la salud y la influencia de la estrella del pop".
Es comprensible que la gente esté preocupada por Grande y por lo que pueda estar ocurriendo. El regreso del insalubre canon de belleza del heroin chic, tras el auge y la aparente caída del movimiento body positive (positividad corporal) en la década de 2010, coincidió con un preocupante aumento de jóvenes que buscaban tratamiento por TCA.
Publicar sobre los trastornos alimentarios, ya se trate de famosos o no, puede ser un intento sincero de salvar a la gente de ellos. Sin embargo, las imágenes que resaltan la delgadez de Grande se han vuelto inevitables, incluso para quienes intentan evitar activamente que les afecten. Su omnipresencia se ve agravada por los algoritmos de las redes sociales, que muestran a los usuarios un sinfín cada vez más extremo de contenido similar al que han consumido anteriormente.
"Me atrevo a afirmar que compartir estas imágenes concretas de Grande, incluidas las de 'antes y después', resulta inútil y perjudicial", afirma Allison Logue, terapeuta familiar con una década de experiencia en el tratamiento de pacientes con trastornos alimentarios. Según ella, compartir imágenes comparativas es habitual entre las personas con trastornos alimentarios. Algunas de las publicaciones virales sobre el aspecto físico de las mujeres famosas son indistinguibles de los espacios pro-anorexia o "pro-ana", o incluso proceden directamente de ellos, donde las personas en situación de riesgo las utilizan como inspiración y para competir entre sí por lograr un aspecto similar.
Cuando las famosas reciben una avalancha de atención por su pérdida de peso, esto puede animar a algunas personas con trastornos alimentarios a intentar imitar ese aspecto y buscar ese mismo interés, añade Logue. La obsesión generalizada por el peso de las celebridades también refuerza la idea de que todo el mundo presta atención y juzga tu aspecto, lo que puede agravar los miedos de las personas con alteraciones del comportamiento alimentario.
Aunque Logue declaró a WIRED que el aspecto de Grande es preocupante, y lo ha sido durante años, afirma que, como persona ajena a su caso, no puede afirmar con certeza si la cantante padece un TCA. Señala que el énfasis excesivo de los medios en los cuerpos más delgados puede ocultar una realidad importante: los trastornos alimentarios pueden afectar a personas de cualquier talla.
Cuando un paciente busca tratamiento, explica Logue, ella no utiliza su aspecto físico para expresar preocupación ni como factor motivador, porque siempre hay otros factores que influyen: "En el caso de una figura pública, no disponemos de información real sobre esos factores. En cambio, la mayoría de la gente se centra en cómo es su cuerpo".
Aunque muchos comentaristas afirman que les preocupa menos Grande en sí misma y más el impacto que pueda tener en sus jóvenes admiradores, Logue señala que centrar nuestros esfuerzos en la apariencia de las celebridades tampoco combate de manera significativa la aspiración a la delgadez en nuestra vida cotidiana.
Antes compartíamos duck faces y sonrisas exageradas; ahora, tu feed probablemente está repleto de celebridades con expresión lobotomizada y labios haciendo un puchero de entera insatisfacción.
Hablar de cuerpos ajenos no salva vidas
"Hemos normalizado decir cosas como: 'Te ves muy gorda… o demasiado delgada'. Y cuando trabajo con clientes, eso es lo peligroso", afirma Logue. También añade: "Nunca he tenido a un cliente que se sentara conmigo y me dijera: 'Tengo un trastorno alimentario porque oí que Demi Lovato tenía un trastorno alimentario'".
Una señal clara de que las publicaciones virales sobre famosos no ayudan a las personas con trastornos alimentarios es que casi ninguna de ellas comparte recursos, como enlaces a grupos como la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios. Además, muchas de estas publicaciones contienen un tono innegable de sarcasmo, crueldad y descuido. Hay recopilaciones virales de mujeres famosas con leyendas como "no es solo Ariana", la mayoría de las cuales excluyen por completo a los hombres famosos. Algunas personas han utilizado herramientas de IA para retocar imágenes de estas mujeres y hacerlas parecer obesas, y las han utilizado como memes, mientras que otras han analizado cada parte de sus cuerpos en las fotos para declarar que están demasiado delgadas.
Las mujeres que se encuentran en diversas fases de recuperación de un TCA están abordando activamente el tema. Natália Franz, una actriz eslovaca, comentó en un clip sobre famosos y trastornos alimentarios: "Ojalá alguien se hubiera preocupado por mí cuando no comía, en lugar de normalizarlo".
Franz explica a WIRED que le preocupa la influencia que las celebridades ejercen sobre sus seguidores, y espera que el debate pueda cambiar la cultura para su propia hija. También afirma que sus problemas de imagen corporal comenzaron en casa y que los padres deben tener cuidado con la forma en que hablan de la comida y la apariencia delante de sus hijos.
"Me parece extraño que este acalorado debate se centre únicamente en una famosa. Pero cuando ves a tantas celebridades adelgazar tanto, es obvio que el patriarcado está detrás de todo esto", comenta Franz.
El hashtag #SkinnyTok no solo se popularizó en TikTok, sino que se extendió a otras plataformas como Instagram, Facebook y YouTube, según a Alianza Nacional para los Trastornos Alimentarios de Estados Unidos.
Ver TikToks de famosas con TCA no te convierte en experto
Haber pasado por trastornos alimentarios puede aportar una perspectiva más fundamentada, como demuestran algunas de las conversaciones más matizadas que se están produciendo en internet. Pero la realidad es que los trastornos alimentarios son complicados, multifacéticos y diferentes de una persona a otra. Los ajenos a su entorno no pueden deducir lo que ocurre en la vida privada de ninguna famosa basándose en la limitada información que comparten con el público, pero eso no impide que la gente tilde a quienes forman parte de su círculo más cercano de cómplices o dé por sentado que alejarse de la vida pública significa que están buscando tratamiento para un trastorno alimentario.
"Hablar del tema de una forma exagerada, sensacionalista y alarmista no va a animar a la gente a buscar ayuda. Muchas personas en las redes sociales no están informadas, no tienen conocimientos al respecto y no saben que lo que están presenciando es perjudicial", indica Keesha Amezcua, directora clínica del Centro de Tratamiento de Trastornos Alimentarios Alsana.
Puedes encontrar más información en la página web de la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios. Si tú o alguien cercano atraviesan un trastorno de la conducta alimentaria, existen líneas de salud y orientación mental disponibles en distintos países. México: Línea de la Vida 800 911 2000. Colombia: Línea Nacional 106 Argentina: Línea Nacional de Salud Mental 0800 999 0091
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Alondra Flores.