Las mejores fotos del eclipse lunar parcial que enamoró a América este 27 y 28 de agosto
El eclipse lunar de este 27 y 28 de agosto dejó imágenes impactantes desde distintos puntos del mundo. Durante varias horas, la Luna atravesó la sombra de la Tierra hasta alcanzar una fase parcial especialmente profunda. Cerca del 93% de su diámetro quedó cubierto durante el máximo del fenómeno.
A diferencia de un eclipse solar, no es necesario utilizar protección especial para disfrutarlo o fotografiarlo. El fenómeno pudo observarse directamente con relativa facilidad desde las regiones donde la Luna permaneció sobre el horizonte. América tuvo algunas de las mejores condiciones para seguir el eclipse, mientras que desde distintas zonas de Europa fue posible observar parte del evento antes del amanecer.
En WIRED en Español compartimos una galería con las mejores fotos que dejó el eclipse lunar parcial en varias regiones de América y Europa.
Un acercamiento al la cara de la Luna eclipsada, vista desde Cuba.
ADALBERTO ROQUE/Getty Images
Vista del eclipse lunar, antes del amanecer, desde Cracovia, Polonia.
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El eclipse ensombrece el disco lunar, no lo desaparece. Una cámara con amplia exposición puede diferenciar entre la sombra y la parte iluminada.
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¿Por qué la Luna se vuelve roja en un eclipse?
Durante un eclipse lunar, el satélite generalmente toma tonos rojizos. Si la cobertura es total, es apodada “Luna de sangre”. El motivo es un fenómeno físico. La luz del Sol pasa la atmósfera de la Tierra antes de impactar contra la superficie lunar. Durante ese tránsito, una parte de esa luz, concretamente la de ondas azules, se “queda" en el planeta. En respuesta, la Luna queda iluminada por rayos anaranjados.
La NASA resume de una manera bastante poética: “es como si todos los amaneceres y atardeceres del mundo se proyectaran sobre la Luna”. El fenómeno no tiene implicaciones físicas sobre el planeta o incluso sobre la Luna. Es un mero espectáculo visual producto de una coincidencia astronómica.
Una imagen del eclipse lunar con los colores reflejados de la ciudad de Valparaiso, Chile.
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Aunque América tuvo la mejor vista, otros sitios como España también pudieron experimentar el eclipse, aunque casi por la mañana.
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Este es el eclipse lunar parcial, casi en su momento de mayor cobertura, visto desde Roma.
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Otra vista del eclipse lunar desde Francia, pero aquí se distingue el característico color rojizo que produce la luz filtrándose al pasar por la atmósfera de la Tierra.
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Durante un eclipse lunar, prácticamente toda la mitad nocturna de la Tierra puede contemplar el fenómeno al mismo tiempo. En un eclipse total de Sol, en cambio, la sombra de la Luna recorre una franja relativamente estrecha de la superficie terrestre. Por eso, aunque cada año ocurren dos, tres o incluso cuatro eclipses solares, pueden pasar décadas antes de que uno total cruce un punto especifico del planeta.
En Estambul, Turquía, el eclipse lunar coincidió con nubes altas.
Anadolu/Getty Images
En Ankara, capital de Turquía, familias se reunieron para admirar el eclipse desde lo alto.
Anadolu/Getty Images
En México, el eclipse hizo que la Luna se tornara naranja.
YURI CORTEZ/Getty Images