Los gobiernos autonómicos de PP y Vox liquidan el programa de lengua árabe y cultura marroquí en las escuelas
PP y Vox han comenzado la liquidación en las comunidades en que gobiernan del programa para la Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí, vigente en España desde 1985, por un convenio suscrito por el Gobierno de Marruecos y el Ministerio de Educación. Así lo han hecho ya en este curso en Extremadura, según ha publicado el diario Abc, y Aragón, según han confirmado a Público fuentes del Ejecutivo regional. Antes lo habían ejecutado en Murcia y para el año próximo lo harán en Andalucía, según la Consejería de Educación. Este programa, según el pedagogo Enrique Javier Díez Gutiérrez, catedrático en la Faculta de Educación de la Universidad de León, "tiene una doble dimensión: lingüística e intercultural" y se imparte aún, pese a la ofensiva de las derechas, según los datos oficiales del Ministerio de Educación en otras siete comunidades. "Entre sus objetivos están favorecer la inclusión escolar y sociocultural del alumnado de origen marroquí, facilitar la relación con las familias y desarrollar el respeto entre culturas. Además, está abierto también a alumnado que no sea de origen marroquí", asegura Díez Gutiérrez.
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El Ministerio de Educación afirma a Público lo siguiente al respecto del funcionamiento del programa: "El plan se desarrolla en cada una de las comunidades autónomas bajo su respectiva administración educativa. La contratación y retribución de los profesores corresponde íntegramente al Gobierno de Marruecos, no al Gobierno de España ni a las comunidades autónomas. El Gobierno marroquí es quien selecciona a estos docentes y los pone a disposición de los centros escolares".
"A su vez —prosiguieron las fuentes del ministerio—, las comunidades autónomas, a través de los directores de los centros, son las encargadas de facilitar las aulas y organizar los horarios, ya sea en horario escolar o extraescolar, para que se impartan las clases. Le corresponde [a los Gobiernos autonómicos] el seguimiento, la monitorización y la ordenación del desarrollo de este plan dentro de su comunidad autónoma. Para ello, cuenta con un cuerpo de inspección encargado de supervisar y regular a los docentes, los horarios y el desarrollo general de estos cursos". Este periódico pidió los datos del alumnado a Educación, pero el ministerio no los aportó.
Así explica el Gobierno andaluz a Público la eliminación del programa: "Forma parte del acuerdo de Gobierno PP-Vox: desaparecerá en el curso 27-28, lo que hará la Consejería en estos meses es comunicar que Andalucía no continuará en el programa. Es un programa estatal, en el marco de un acuerdo bilateral entre España y Marruecos, voluntario y en horario no lectivo (como una extraescolar), financiado por Marruecos, que es quien paga a los profesores. No son docentes del sistema público andaluz".
"En Andalucía —prosiguieron las fuentes de la Junta— teníamos el curso pasado 95 centros y unos 1.800 alumnos —en Aragón, son unos 500, mientras que en Extremadura, según ABC, son menos, sobre todo, concentrados en un centro—, del total de 1,8 millones. Desde 2020 el número de alumnos ha descendido prácticamente a la mitad. Está en nuestra Comunidad desde el curso 2005-06, como en otras Comunidades Autónomas. No se imparte en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, cuya competencia en educación es del Ministerio de Educación del Gobierno de España".
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"La lengua árabe se puede seguir estudiando en las Escuelas de Idiomas públicas de Andalucía", añadieron desde el Gobierno andaluz. "El programa existe desde 1985 ¿por qué ahora se replantea? Porque ha entrado Vox en las instituciones. Por eso, el problema no es el programa de lengua árabe y cultura marroquí, sino Vox". Con esta idea resume el catedrático Díez Gutiérrez todo el asunto. Sobre la idea de derivar a los alumnos a la Escuela Oficial de Idiomas, el experto asegura: "¿Una Escuela Oficial de Idiomas lo sustituye? No. Son cosas diferentes. Una EOI ofrece fundamentalmente enseñanza de idiomas como formación lingüística especializada, normalmente dirigida a personas que voluntariamente quieren aprender una lengua. El programa tiene otra lógica: llevar la lengua y la cultura al contexto educativo ordinario en el que está escolarizado el alumnado".
"La escuela pública —reflexiona Díez Gutiérrez— no debería ser el lugar donde se decide qué culturas merecen reconocimiento y cuáles deben ser expulsadas del espacio educativo. Debería ser precisamente el lugar donde aprender que ninguna lengua, ningún origen y ninguna cultura convierten a una persona en una amenaza. La lengua árabe no es una amenaza. La cultura marroquí tampoco. Una escuela democrática no debería enseñar a sus estudiantes que lenguas o culturas son sospechosas por su procedencia. Al contrario, el conocimiento lingüístico y cultural puede constituir una herramienta de reconocimiento, inclusión y convivencia, especialmente en comunidades educativas donde existe una importante diversidad de origen".
Incomprensión entre los docentes
Estas decisiones, que constan en efecto en los últimos acuerdos de Gobierno entre PP y Vox, se toman en medio de la incomprensión de los docentes. Dos directoras —de un colegio y un instituto públicos donde se ejecuta el programa— expresaron a Público su desconcierto y su desazón por la liquidación del programa, al considerarlo muy útil. Así lo ve una de ellas, la del colegio de infantil y primaria: "Lo tenemos desde hace varios años. Son en torno a quince alumnos. Está abierto a todos los alumnos. Está prohibido tratar aspectos religiosos dentro del aula. Son maestros marroquíes que están aquí por un convenio firmado con el gobierno de Marruecos y el Ministerio de Educación, igual que hay maestros españoles en otros países, como el instituto Velázquez que se encuentra en numerosos países y donde trabajan docentes españoles".
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"En el programa —añade la directora— se trabaja principalmente el idioma árabe, la escritura, esa grafía que tiene, y se trata un poco la cultura árabe desde el punto de vista cultural e histórico. Las clases son los miércoles de cuatro a seis. Todos los niños van a la vez, de primero a sexto de primaria. Nunca hemos tenido ningún problema. Hay madres que se han interesado y que me han preguntado y que les interesaba que sus hijos aprendieran sobre escritura y lengua árabe. Para mí lo más beneficioso de este programa aparte de la didáctica es que la docente ejerce una mañana a la semana de intérprete entre el centro y las familias de origen árabe. En las tutorías ella nos hace de mediación. En el colegio se trata todo desde la normalidad. Ellos asumen que aquí no celebramos el cordero ni el ramadán, entra todo dentro de una normalidad. Esto nos lo van a quitar de un plumazo, porque hay un partido que se dedica a vender mentiras sin fundamento ninguno. Y no saben el perjuicio que hacen, porque estos niños están integrados y este programa ayuda a la buena convivencia. Se criminaliza a unos niños por venir de un país, porque lo ha decidido un partido político. Es un recurso menos".
La directora de un instituto de Secundaria en una zona de migración abunda con similares tesis y planteamientos: "Desde hace más de diez años tenemos el programa. Lleva dos líneas de trabajo. Una es con el alumnado directamente, una tarde a la semana. El profesor atiende al alumnado y enseña lengua árabe. Hay quien viene de Marruecos y hablan en árabe con su familia, pero no saben escribirlo, por ejemplo. Este profesional les enseña a hablar y a escribir. Se lo ofertaos a todo el centro, no solo a los alumnos de origen marroquí. Y en total, son una decena. No son más. Lo que se hace es dar una clase de lengua. Nada de religión hay aquí. Los profesores son unos profesionales. No he observado nunca, que han pasado varios profesores, no he observado nunca nada que tenga que ver con la religión. Esa es la parte de horario de tarde. Luego, el profesor tiene unas horas de dedicación por la mañana. Y esto es de mucha utilidad para el centro. Nos ayuda a la comunicación con las familias. Nos ayuda a mandar mensajes a las familias. Nos hace de intérprete cuando no saben hablar español. Es una tarea fundamental".
A la pregunta de si ha tenido alguna vez un problema con el programa, asegura que "ninguno": "Lo más que he tenido es que cuando mando la información sobre el programa a principio de curso a todo el instituto, alguna familia me ha contestado alguna cosa por desconocimiento. Lo que hago es llamar por teléfono y se lo explico". "Quitar el programa —añade— es quitar un recurso más. Todo es beneficio a coste cero. Eso lo paga Marruecos, no lo paga la Junta. Eliminar ese programa es por desconocimiento total, por no saber cómo funciona. Habrá gente que se ha pensado que lo que se daba era catequesis. No sé lo que piensa el personal, pero tiene nada que ver con la religión. Al programa no le veo ningún tipo de peligro. Ninguno. Si hubiera observado algo raro, hubiera sido yo la primera que hubiera dicho, ¿esto qué es?". La directora remacha, recordando la diáspora andaluza del siglo pasado: "Esto es una ayuda. Nuestros mayores que se fueron a Alemania, si hubieran tenido una ayuda de España… pues esa es la ayuda que se les ofrece aquí al alumnado de origen marroquí".
El catedrático Díez Gutiérrez aporta cuatro razones pedagógicas para la existencia del programa. Por un lado, el bilingüismo y el mantenimiento de la lengua de origen. "Para un niño o niña que crece en España hablando árabe en su familia, aprender a leer y escribir esa lengua supone convertir un conocimiento familiar en una competencia académica"; explica el profesor.
Por otro lado, la "continuidad entre familia y escuela". "La lengua permite establecer puentes con madres, padres y familiares que pueden tener un dominio limitado del castellano", afirma Díez Gutiérrez. Además está el "reconocimiento de la identidad lingüística y cultural", añade el catedrático: "La escuela no obliga a elegir entre ser español y conservar la lengua familiar". Y, por último señala la "educación intercultural para todo el alumnado": "No es solamente un programa para alumnado marroquí: formalmente está abierto a cualquier estudiante interesado".
Agrega el catedrático: "Esto encaja, además, bastante bien con el propio currículo LOMLOE, que plantea explícitamente reconocer las lenguas del alumnado, combatir los prejuicios lingüísticos y valorar la diversidad lingüística como una riqueza cultural. Además, la UNESCO también considera actualmente el multilingüismo y la educación en lenguas que el alumnado comprende elementos relevantes para la inclusión educativa y la participación familiar y comunitaria".
Así, para Díez Gutiérrez, hay que mirar a otro sitio para comprender estas decisiones. Así señala: "Lo que la extrema derecha y la derecha extrema está construyendo así es una asociación entre árabe, Marruecos, inmigración, islam y amenaza. Y esa asociación tiene consecuencias educativas. Resulta especialmente significativo que la ofensiva se intensifique precisamente en un momento en que Ceuta vuelve a ocupar el centro de la confrontación política. El Ministerio de Inclusión ha informado de que durante agosto de 2026 los contenidos de odio y narrativas discriminatorias monitorizados por el sistema FARO aumentaron notablemente respecto de julio y que el 39% de los contenidos analizados estaba relacionado con el cruce migratorio registrado en Ceuta. En este contexto, determinadas intervenciones políticas han empleado además el lenguaje de la invasión para referirse a la llegada de personas migrantes a Ceuta, algo que ha llevado al Ministerio de Igualdad a trasladar determinadas declaraciones a la Fiscalía para que valore si pudieran ser constitutivas de delito de odio".
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Los sindicatos apoyan el programa
El sindicato USTEA rechaza la eliminación del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí y "denuncia que la decisión de la Junta no responde a criterios pedagógicos ni a las necesidades de los centros, sino a las exigencias ideológicas de Vox asumidas por el Gobierno andaluz". "Eliminar un programa voluntario que fomenta el aprendizaje de lenguas, la convivencia y la interculturalidad supone convertir la diversidad cultural de nuestras aulas en un problema y alimentar discursos xenófobos que no tienen cabida en la escuela pública andaluza", afirma un portavoz a Público. Para Felipe Gómez, de la federación de Educación de CCOO en Andalucía, "esto es una medida de cara a la galería, populista y que busca confundir a los andaluces". "Porque esto —continúa— no es una asignatura en realidad. Esto es un programa voluntario por las tardes. Se da cultura árabe. Nosotros vivimos en Andalucía, que es una tierra diversa y culturalmente abierta. El programa está abierto a todo tipo de alumnos y se da por la tarde. Nos venden que se da en las clases andaluzas y que en ellas se adoctrina. Lo que nos preocupa tras los informes PISA es que no inviertan de verdad en la enseñanza pública, hacen falta más orientadores, más personal de PT (pedagogía terapéutica), AL (audición y lenguaje) y ATAL, que enseñan español a extranjeros y que se encarguen de los niños y niñas que llegan y que no dominan el idioma. Y que no se nos venda lo que no es. Uno lee la prensa o escucha a la consejera y parece que acaban con los males de la enseñanza con esto, cuando en su programa recogen la privatización de la FP, concertación del Bachillerato. Es una cortina de humo para no hablar de la educación pública. Este problema no existía hasta que el PP ha pactado con Vox. No se hablaba de esto".