México busca financiar el centro de datos público en Tulancingo mediante ahorros en nube privada

México tiene previsto arrancar las obras del nuevo centro de datos público de Tulancingo, Hidalgo. El proyecto, sin embargo todavía no tiene presupuesto asignado y no fue incluido en el segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. La Agencia de Transformación Digital y de Telecomunicaciones (ATDT), responsable de la iniciativa, asegura que tiene una fórmula para financiarlo: utilizar unos 1,350 millones de pesos que prevé ahorrar al dejar de alojar datos y sistemas de medio centenar de dependencias en centros de datos del sector privado.
La propia ATDT dijo a WIRED en Español, a través de una solicitud de Transparencia, que es precisamente porque el proyecto “está en fase de planeación” que “no se cuenta con presupuesto asignado”. Con todo, el coordinador de Infraestructura, Jorge Luis Pérez Hernández, aseguró en entrevista que los trabajos de planeación están mucho más avanzados, que esperan comenzar las obras a mediados de noviembre y que las primeras migraciones llegarían a mediados de 2027.
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Cómo se financiará el nuevo centro de datos
“Es un tema de soberanía de datos y soberanía de infraestructura”, dijo Pérez Hernández. La idea de construir en Tulancingo un centro de datos para alojar buena parte de los sistemas y datos estratégicos de las distintas dependencias del Gobierno federal está presente en la administración de Claudia Sheinbaum desde sus primeros meses. La mandataria lo anunció en septiembre de 2025, en su primer informe de gobierno, y lo reiteró la Secretaría de Hacienda en la exposición de motivos de los presupuestos para 2026, aunque sin fijar una dotación económica para arrancar la obra civil.
Pérez Hernández expresa su confianza en que los trabajos comenzarán y dice que tiene un mecanismo para financiar el proyecto: diferir los pagos, siguiendo una fórmula prevista dentro de la Ley de Infraestructura para el Bienestar. “No es la primera vez que se hace”, dijo el funcionario, que citó como ejemplo el modelo de financiamiento del satélite Bicentenario. Según la ATDT, el plan consiste en iniciar los trabajos y pagarlos después con los 1,350 millones de pesos que ahorrarían de los contratos tecnológicos de medio centenar de dependencias que actualmente tienen su información en centros privados y que pasarían a Tulancingo.
Aunque el proyecto no fue mencionado en el segundo informe de gobierno, la agencia prevé que, para el tercer informe, se den a conocer los detalles sobre los avances en la construcción del centro de datos. La inversión total se llevaría a cabo en tres etapas, con una inversión inicial de 1,100 millones de pesos.
En relación a las características técnicas del nuevo centro de datos, su primera fase estará formada por unos 120 gabinetes y se calcula que consuma entre 3 y 5 MW. Posteriormente se construirán otros dos PODs de entre 3 y 3.5 megawatts (MW) cada uno, por lo que la agencia espera que el consumo total no ascienda más allá de los 11 MW. Si se compara con el actual nodo de Aguascalientes, de apenas 2 MW, se observa un salto de escala, al menos en las previsiones. Sin embargo, se trata de una cifra modesta si se compara, por ejemplo, con los 48 MW de carga máxima en cada uno de los seis edificios proyectados por CloudHQ en Querétaro. Actualmente, Querétaro cuenta con más de 200 MW de potencia, según datos de la Asociación Mexicana de Centros de Datos, que agrupa a las principales empresas del sector, pero para 2030 su objetivo es alcanzar los 1,300 MW.
“El alojamiento de datos gubernamentales en centros de datos comerciales es muy escaso”, matiza Adriana Rivera, directora de la gremial de centros de datos, quien señaló que la entrada de la administración pública en este mercado puede favorecer la conectividad y consideró “un acierto” que el gobierno construya sus propias infraestructuras.
Render arquitectónico del proyecto.
El debate por el consumo eléctrico e hídrico frente a las big tech
Los centros de procesamiento datos (o data centers) y su impacto en el medio ambiente y la población han sido cuestionados por organizaciones internacionales como Oxfam, que recientemente hizo público el informe ‘La huella que dejan las nubes’ en el que alerta sobre el gasto de agua y energía provocado por estas infraestructuras. Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum también recalcó su impacto medioambiental. En una intervención durante la conferencia mañanera, aseguró que México no debía convertirse en el centro de datos de otros países. Años atrás, sin embargo, recibió en el mismo escenario a representantes de tecnológicas como AWS, empresa que en 2025 anunció una inversión de 5,000 millones de dólares en México.
En cualquier caso, afirma Pérez Hernández, la creación de un centro de datos por parte del sector público está pensada para alojar servicios pertenecientes al gobierno federal, no para competir con la llegada de grandes empresas tecnológicas.
Los centros de datos han sido señalados por el uso excesivo de agua para la refrigeración de sus computadoras y de energía. El responsable de Infraestructura de la ATDT dijo que estos problemas están resueltos en el caso de su dotación: las máquinas, asegura, se refrigeran por un sistema de aire de precisión y la energía estaría garantizada gracias a un acuerdo suscrito con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Ejemplos en Colombia y Francia
Las referencias al centro de datos de Tulancingo desaparecieron en el segundo informe de gobierno presentado por la presidenta Sheinbaum. En esta ocasión, la jefa del Ejecutivo puso en valor la consolidación de NubeMx como “la infraestructura pública digital” del gobierno federal. Aquí se incluyen Aguascalientes y Tulancingo, aunque el informe solo habló del primero, al que señaló como “el centro de datos público más grande del país”.
El nuevo centro de datos está inspirado en las políticas implementadas en otros países, que ya trabajan en su propia infraestructura. Algunos de los ejemplos son Colombia, donde el expresidente Gustavo Petro impulsó su propia nube pública con tres centros de datos, o Francia, que migró los datos del sistema sanitario a una empresa nacional.
El proyecto de Tulancingo, en su máxima potencia, debería quintuplicar al que actualmente opera en Aguascalientes, y se ubicará en 15,000 metros cuadrados dentro de las 44 hectáreas que ocupa la Estación Terrena Tulancingo. Allí se encuentra todavía la antena Tulancingo 1, que sirvió para permitir la emisión a color de los Juegos Olímpicos de México 1968. Seis décadas después, la zona vuelve a convertirse en pieza clave para otra infraestructura tecnológica estratégica: la destinada a almacenar los datos y sistemas gubernamentales.