Miles de madres podrían estar padeciendo trastorno de estrés postraumático (TEPT) tras el parto sin saberlo

Miles de madres primerizas en Reino Unido podrían padecer un trastorno de estrés postraumático (TEPT) tras el parto sin saberlo, una situación que podría comprometer su salud física y mental a largo plazo. Esta es la conclusión de un análisis encabezado por investigadores de la Universidad de East Anglia (UEA), que advierte que el problema suele pasar desapercibido durante las consultas posnatales debido a la falta de herramientas y capacitación de los médicos de atención primaria.
Los autores analizaron datos oficiales disponibles sobre el número de partos, la prevalencia detectada del TEPT entre las madres y los registros de salud mental documentados durante las citas de revisión médica recomendadas seis semanas después del nacimiento.
Las investigaciones analizadas indican que entre 5 y 5.9 de cada 100 mujeres que experimentan un parto pueden desarrollar un cuadro de trastorno de estrés postraumático. Además, señalan que menos de la mitad de las madres que presentan el padecimiento son diagnosticadas correctamente y reciben atención especializada a través del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés).
El juicio contra Lindsay Clancy, una mujer acusada del homicidio de sus tres hijos, ha expuesto la psicosis posparto, siempre malinterpretada con la depresión posparto.
Megan Foreman, médica de cabecera de la Facultad de Medicina de Norwich de la UEA y autora principal del artículo, explicó la magnitud del problema al citar las cifras de nacimientos de Inglaterra y Gales correspondientes a 2025.
Según la especialista, el año pasado se registraron 585,396 nacimientos en esos países. Al aplicar el 5% de prevalencia del TEPT estimado por las investigaciones analizadas, alrededor de 29,269 mujeres podrían haber desarrollado el trastorno. El cálculo no contempla a las pacientes que experimentaron un aborto espontáneo o la muerte del bebé durante el embarazo o después del parto.
Tras ajustar la proyección con el porcentaje de mujeres que reciben un diagnóstico adecuado y atención especializada, Foreman estima que más de 15,000 mujeres en Reino Unido podrían padecer TEPT sin saberlo y sin recibir la atención necesaria. No obstante, advierte que la cantidad de casos podría alcanzar “decenas de miles” debido a múltiples factores.
El trabajo, publicado en la revista British Journal of General Practice, explica que el TEPT puede desarrollarse tras una experiencia percibida por la mujer como traumática, ya sea por complicaciones médicas durante el embarazo, intervenciones durante el alumbramiento o situaciones de emergencia. Sin embargo, también puede presentarse después de un embarazo o parto sin complicaciones médicas significativas.
La sintomatología del trastorno incluye recuerdos intrusivos, pesadillas, ansiedad y pensamientos negativos persistentes. Aunque estas manifestaciones parecen fáciles de detectar, los autores señalan que podrían confundirse con otros padecimientos, como la depresión posparto, lo que conduce a un diagnóstico erróneo que, a su vez, retrasa el acceso a un tratamiento adecuado.
“El principal problema es que los médicos de cabecera, en la práctica, ‘diagnostican a ciegas’ porque no cuentan con la información ni las herramientas necesarias para realizar evaluaciones adecuadas”, precisa Foreman.
Las consecuencias fatales de un mal diagnóstico
El análisis expone que, aunque las directrices nacionales del Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención del Reino Unido (NICE, por sus siglas en inglés) abordan el traumatismo obstétrico, los médicos de atención primaria no reciben capacitación práctica que les permita evaluar el riesgo, medir la gravedad del trastorno y determinar qué pacientes necesitan tratamiento especializado.
Foreman agrega que “los médicos de cabecera también se enfrentan a una creciente presión, escasez de personal y horarios de citas limitados, a pesar de ser la principal puerta de entrada a los servicios especializados de salud mental para las nuevas madres”.
Los autores advierten que los casos de TEPT mal diagnosticados o tratados pueden tener consecuencias de gran alcance en el bienestar de las madres y en su relación con los servicios de salud. Además, podrían influir en la toma de decisiones durante embarazos posteriores.
Los especialistas señalan que algunas mujeres que presentan este trauma pueden desarrollar niveles de ansiedad tan intensos que buscan con desesperación y de manera constante la opinión de los médicos sobre su estado de salud y el de sus bebés. En contraste, otras madres con TEPT pueden evitar por completo cualquier intervención de los servicios médicos, incluso durante embarazos posteriores.
“También pueden solicitar cesáreas electivas en etapas posteriores del embarazo para recuperar una sensación de control. Otras pueden rechazar la atención médica recomendada o elegir partos en casa, incluso en embarazos de alto riesgo, para evitar intervenciones asociadas a su experiencia previa”, señaló Foreman.
Entre 2021 y 2023, el suicidio se mantuvo como la principal causa de muerte entre mujeres de Reino Unido durante el primer año posterior a un parto. En este contexto, los investigadores señalan que las autoridades de salud deben desarrollar con urgencia directrices claras y mecanismos prácticos que permitan identificar con certeza los síntomas del TEPT durante las primeras consultas posnatales de rutina.
Además, recomiendan optimizar la formación de los médicos de atención primaria sobre el padecimiento, desarrollar campañas de sensibilización sobre el tema y establecer mejores vías para canalizar a las madres afectadas a servicios especializados.
“Los médicos de cabecera están en una posición privilegiada para detectar las señales de alerta. Pero sin mejores datos y herramientas prácticas, muchas madres con trastorno de estrés postraumático relacionado con el parto corren el riesgo de tener que afrontarlo solas, sin el apoyo que necesitan”, concluyó Foreman.