Nueve delfines mexicanos viven en total abandono porque la reforma que prohibió los shows no previó santuarios

El abandono de nueve delfines en el delfinario Dolphin Discovery, ubicado en las instalaciones del parque acuático Ventura Park, en Cancún, revela la ineficacia práctica de las normas de protección de la fauna marina vigentes en México.
Así lo denuncia la organización de defensa animal Veeleaf, que expuso y denunció las precarias condiciones en las que vive el grupo de cetáceos, pese a la implementación de la reforma Mincho, una modificación a la Ley General de Vida Silvestre aprobada en 2025 para eliminar el uso de mamíferos marinos en espectáculos y garantizar el bienestar de los animales que anteriormente fueron utilizados en este tipo de actividades.
Además de la ballena azul, en Loreto habitan diversas especies protegidas, entre ellas algunos tipos de delfines, tortugas marinas, aves y tiburones.
En enero de 2025, Ventura Park anunció la suspensión indefinida de sus operaciones por mantenimiento. Nueve meses después, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró Dolphin Discovery y aseguró a los nueve delfines —dos hembras y siete machos— que aún permanecían en el lugar.
Durante los últimos meses, Veeleaf ha monitoreado el estado de estos animales mediante sobrevuelos en el sitio, que le han permitido capturar diversas imágenes sobre el trato que reciben, las condiciones en las que sobreviven y las acciones implementadas por las autoridades para garantizar su bienestar.
La organización documentó más de 16 horas de la rutina diaria de los delfines, que tienen entre 13 y 38 años de edad. Según su interpretación de las imágenes, algunos presentan enfermedades oculares graves, con distintos grados de discapacidad visual. Además, identificó que uno de los cetáceos presenta un tipo de cáncer avanzado con metástasis.
“También documentamos que permanecen entre 18 y 20 horas sin recibir alimento. En cautiverio no pueden buscar comida por sí mismos: dependen por completo de quienes los mantienen encerrados. Este caso refleja una realidad que sigue repitiéndose en los delfinarios que monitoreamos”, acusó la organización.
Los defensores también señalan que los delfines están confinados en pequeñas albercas que limitan su movimiento y los exponen de manera permanente a los rayos del sol, todo ello sin la presencia de ningún cuidador.
A mediados de este mes, los señalamientos fueron confirmados mediante un reporte emitido por la Profepa, tras una solicitud de transparencia. El informe reconoce que todos los animales presentan problemas de salud, mientras que tres de ellos se encuentran en estado crítico. Bajo estas condiciones, la autoridad ambiental consideró que ponerlos en libertad no es viable debido a que carecen de capacidades de adaptación. La opción de trasladarlos a un santuario tampoco sería posible debido a su estado de salud y a la inexistencia de santuarios para estos animales en México. La dependencia planteó como alternativa la eutanasia.
El equipo de Veeleaf señaló que el reporte evidencia cómo la Profepa y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) están, supuestamente, evadiendo su responsabilidad. La organización asegura que, desde el aseguramiento de los nueve ejemplares, dichas secretarías solo realizaron cuatro inspecciones en el lugar.
Afirma que las dependencias formaron parte del sistema que permitió la exposición de los delfines a estas condiciones. “Ahora publica un informe describiendo cáncer, ceguera y afectaciones oculares graves, falla y colapso de múltiples órganos, úlceras, desnutrición, anemia, destrucción dental severa, lesiones profundas en lengua y mucosa oral y alteraciones cutáneas, como si estuviera documentando una realidad ajena a su propia responsabilidad”.
De esta manera, el colectivo se cuestiona: “¿Quién autorizó durante años que estos animales fueran mantenidos y explotados en estas instalaciones? ¿Quién permitió que esta industria funcionara legalmente? ¿Quién tenía la obligación de inspeccionar, vigilar y actuar antes de que nueve delfines llegaran a este estado?”.
Una ley ineficaz
La reforma a la Ley General de Vida Silvestre se aprobó en junio de 2025, después de que Mincho, un delfín adulto con cáncer y ceguera, se estrellara contra una pared de concreto durante un entrenamiento de acrobacias en el Dolphinaris Barceló. Tras el incidente, ocurrido en 2020, el delfín fue reubicado por Profepa en las instalaciones de Dolphin Discovery de Ventura Park, donde aún permanece.
La enmienda legislativa, conocida como reforma Mincho, establece que, tras ser resguardados, los animales que participaron en espectáculos deben ser reubicados bajo condiciones que garanticen su integridad física. Además, obliga a las autoridades ambientales a salvaguardar su integridad durante el periodo de resguardo y a transparentar todo el proceso.
Veeleaf acusa que “la reforma contiene vacíos e imprecisiones que dificultan su aplicación y, mientras esos problemas persisten, la realidad de muchos delfines sigue siendo exactamente la misma”.
Se estima que en México al menos 270 delfines permanecen en cautiverio, debido a una serie de amparos solicitados por diversas empresas tras la aprobación de la reforma Mincho. La organización Empty the Tanks México ha identificado cuando menos seis predios que manejan vida silvestre y que siguen operando al margen de la ley.
“El gran problema es esta evasión de responsabilidad que están teniendo los delfinarios al ampararse en tribunales, en ampararse en la Suprema Corte porque no les parece la ley, porque no les conviene y porque no quieren hacer ningún tipo de inversión en infraestructura para mejorar la vida de estos animales que les han dado tanto”, señaló Mariel Tejeda, directora de Empty the Tanks México, en una entrevista con Excélsior.
Veeleaf mantiene una petición abierta que suma más de 16,600 firmas, en la que exige que la Ley General de Vida Silvestre se aplique de manera efectiva y se corrijan los vacíos que hoy dificultan su cumplimiento. Además, demanda mayor transparencia sobre el estado de salud y el futuro de los delfines asegurados, así como garantías para que reciban atención de veterinarios especialistas.
“Lo que hemos documentado demuestra que el cautiverio de delfines es un problema sistémico que afecta a cientos de animales en México. Por eso, esta petición hoy representa a todos los delfines que permanecen en cautiverio en nuestro país. Para ellos, una ley que no se aplica plenamente no cambia su realidad. Cada día que pasa es un día más de cautiverio”, concluye la organización.