¿Qué demonios? A Saturno le acaban de detectar otra figura geométrica perfecta

Un equipo de astrónomos descubrió en Saturno una estructura atmosférica en forma de decágono (un polígono de 10 lados) cerca del polo sur. Se trata de una nueva gran estructura poligonal en el gigante gaseoso que se suma a una de sus características más famosas, la de una figura hexagonal cerca del polo norte que lleva al menos 44 años siendo observada. Las imágenes que permitieron confirmar el nuevo decágono fueron captadas por el telescopio espacial Hubble. El hallazgo fue publicado en la revista Science Advances.
Una aclaración fundamental: las formaciones tanto del polo norte como del sur no son estructuras físicas, como si se tratara de una pared o una formación rocosa. Son patrones que dibujan las nubes como consecuencia de la dinámica de la atmósfera. Saturno, además, no tiene una superficie sólida definida como la Tierra. Si pudieras descender por la atmósfera del planeta de los anillos, la presión y la densidad aumentarían progresivamente, pero jamás llegarías a un “suelo” sobre el cual aterrizar.
Fotografia del nuevo decágono en el polo sur de Saturno
Space Telescope Science Institute Office of Public Outreach
Cada lado del decágono mide aproximadamente 16,800 kilómetros, más que el diámetro de la Tierra, de unos 12,700 kilómetros. La figura está asociada a una corriente en chorro que alcanza los 116 metros por segundo, o unos 418 kilómetros por hora. A modo de comparación, en nuestro planeta un huracán de categoría 5, considerado extremadamente intenso, comienza a partir de vientos sostenidos de unos 252 km/h. Curiosamente, aunque el aire del chorro circula a enorme velocidad, el patrón del decágono se desplaza alrededor de Saturno a apenas 2.5 metros por segundo, unos 9 km/h.
La formación sobre el planeta anillado parece haberse formado recientemente. Durante décadas, los científicos han buscado una especie de contraparte del famoso hexágono del norte. Si Saturno tenía una gran figura poligonal en un hemisferio, ¿podría existir algo semejante en el otro? Sin embargo, las principales misiones que observaron el planeta no encontraron una estructura duradera equivalente en el sur. La búsqueda se complicó además porque, debido a la inclinación de Saturno, su hemisferio sur dejó de ser favorablemente visible desde la Tierra durante años.
El famoso hexágono de Saturno.
NASA
Las primeras pistas llegaron gracias a observaciones terrestres recopiladas por redes de astronomía planetaria, en las que participaron también astrónomos aficionados. Conforme se acumularon las imágenes, comenzó a hacerse evidente que algo extraño ocurría en las bandas de nubes del sur de Saturno. Los datos del Hubble permitieron rastrear el patrón hasta imágenes tomadas en 2023. El monitoreo continuó y, para 2025, sus diez vértices aparecían mucho más claramente desarrollados, confirmando la presencia de una nueva figura poligonal en la atmósfera del planeta.
Los científicos llevan décadas pensando que Titán es el “golfo Pérsico” del sistema solar; ahora, la NASA ya elaboró la base de un plan para aprovechar sus recursos.
La ciencia no tiene una explicación única para estas estructuras
Desde que se descubrió el hexágono del polo norte, los científicos han propuesto distintas hipótesis para explicar el origen de estas estructuras. Una de las principales explicaciones físicas es que los polígonos son la manifestación visible de enormes ondas atmosféricas que quedan confinadas por poderosas corrientes en chorro.
En un ejercicio de simplificación, puede pensarse en algo parecido a las olas del mar. Una ola no es un objeto que viaje por el océano, sino una perturbación que se propaga a través del agua. Su comportamiento cambia dependiendo del espacio en el que se mueve y de los límites que encuentra. En Saturno, el medio es la atmósfera, las olas son enormes ondas atmosféricas y las corrientes en chorro que las confinan funcionan, de cierta manera, como los límites de una playa o una bahía. Excepto que aquí la “playa” da la vuelta completa al planeta.
Cuando factores como la rápida rotación de Saturno, la velocidad de sus vientos y las variaciones de esas corrientes convergen, las ondas pueden quedar confinadas y organizarse en patrones regulares. Una corriente que se ondula seis veces alrededor del planeta puede dibujar un hexágono; una que lo hace diez veces, un decágono. Así es como una atmósfera, sin ninguna estructura sólida, puede terminar dibujando algo que desde arriba parece un gigantesco polígono.
Todavía hay preguntas sin respuesta. Se desconoce, por ejemplo, hasta qué profundidad se extienden estas figuras geométricas, cuánto puede durar el nuevo decágono, si su aparición está relacionada con las estaciones de Saturno y, principalmente, qué desencadena su formación. La ciencia puede explicar cómo una atmósfera llega a producir estos patrones, pero todavía no sabe qué pone en marcha el proceso en cada caso.
Los investigadores esperan obtener algunas respuestas siguiendo la evolución del decágono. Para ello pretenden continuar las observaciones con los telescopios espaciales Hubble y James Webb y utilizar modelos atmosféricos más avanzados que permitan reconstruir las condiciones que dieron origen a la estructura.