Rafael Álvarez 'El Brujo': "Cagando se me ocurren genialidades"

Entrevista
El actor, con su estilo inconfundible, presenta al público la vida y obra de uno de sus maestros: Paramahansa Yogananda, sobre el que pivota su nuevo espectáculo
El "maestro", como llama El Brujo a Tony Leblanc, le dio un consejo y él lo sigue a pies juntillas: "Cambia el título, pero cuenta los mismos chistes". Se ríe, pero no es mentira. Y es que los espectáculos de Rafael Álvarez no serían lo mismo si, más allá de su particular interpretación, no introdujera anécdotas habituales como las de su colega el Amperio, entre otras. Es así como este actor y dramaturgo puede compaginar 'El lazarillo', con 'Autobiografía de un yogui', con 'Iconos o la exploración del destino' y con su nuevo montaje 'La segunda venida de Cristo', programado en plena madrileña calle Alcalá (Teatro Alcázar) hasta el 27 de septiembre. Luego, continuará su gira por España e irá alternando un montaje con otro; pero hasta entonces, disfruta cada día sumergiéndose en la vida de Paramahansa Yogananda, en quien se ha inspirado para levantar esta pieza.
Vestido de azul eléctrico para conectarse con el cosmos, El Brujo define su obra como "muy muy muy espiritual y muy moderna". Un texto que pivota sobre este yogui hindú que llegó a EE UU, en 1920, con la misión de difundir en Occidente las técnicas de meditación que conocían los grandes yoguis refugiados en los Himalayas.
–¿Vuelve Cristo?
–Es una profecía registrada en las escrituras bíblicas y en los Evangelios, pero Yogananda hace una interpretación esotérica de la segunda venida de Cristo, no una interpretación histórica o literal. Para él es que la conciencia divina que encarnaba Jesús se desarrolle a través de las técnicas de meditación y pueda ser encarnada por cada uno de los seres humanos del planeta.
–Entre otros, Rosalía ha mostrado esa "conciencia divina". ¿Siente que está pasando?
–Está pasando a quien le está pasando y no le pasa en absoluto a quien no le pasa nada de esto. Ella es una chica joven que está en una búsqueda. Ha triunfado mucho, pero el éxito, el dinero y la fama no se han apropiado totalmente de su esencia de artista. Su búsqueda de caminos se sale de lo convencional. No se la puede clasificar ni como cantante de rap, ni de hip hop, ni de ópera, ni de flamenco... Hace su mundo.
–¿Es esa "búsqueda" un sistema de defensa para huir del ruido?
–El silencio es nuestra verdadera naturaleza. En él encontramos lo que somos. El ruido siempre acaba por ser una distracción. Estamos tocados por un magnetismo igual que el del universo que hace que los planetas giren unos alrededor de los otros y que haya un equilibrio entre la repulsión y la atracción de los cuerpos. Es algo de lo que hablaban las culturas antiguas, la espiritualidad sagrada de la India, la de los mayas o la de los egipcios, sobre el ser humano: su conocimiento intuitivo. Estamos perdiendo la intuición.
–¿La tecnología nos ha alejado de la intuición?
–Hemos desarrollado mucho más la razón. La intuición viene del interior. Ahora la información la traen los sentidos con una serie de mediciones y estudios de la naturaleza. Pero en todas las civilizaciones ha habido minorías espirituales que han conectado con esa fuerza intuitiva, y a través de ella enseñan y hacen su servicio a la humanidad. Los yoguis son de esos: conservan esa fuerza, ese poder y todo ese conocimiento.
–¿Cuál es ese mundo de Yogananda que necesita conocer la sociedad actual?
–Básicamente es el camino de regreso a la fuente de donde viene el poder del ser humano.
–¿Cómo llegamos hasta ahí?
–Con la meditación y el conocimiento intelectual, racional.
–¿Cómo se unen los tres volúmenes de Yogananda con los Evangelios?
–Compara las escrituras cristianas con las escrituras sagradas de la India antigua para ver que la esencia es la misma. La esencia del cristianismo original y la esencia del hinduismo original es la misma y también ha habido una degeneración de esas enseñanzas originales tanto en el Oriente como en el Occidente.
–¿Dónde está hoy el anticristo?
–Desde el punto de vista de las profecías, siempre es alguien que viene antes de que llegue Cristo por segunda vez. Pero para Yogananda de nuevo el anticristo no es más que el reverso negativo de la fuerza.
–¿Hacemos más bien o más mal?
–Hay una división muy potente en la mente de la humanidad. Hay una disgregación de las dos partes, de la luz y la sombra, que todos tenemos dentro. Cualquier intensificación de una expresión política conlleva forzosamente la intensificación de la polaridad opuesta; y de eso viven los políticos. El sistema no es una serie de normas constitucionales; el sistema es un paradigma mental. Una configuración mental de la que no te puedes salir. Solamente te sales si haces un ejercicio de profunda introspección y no entras al trapo de lo que te está vendiendo el sistema, que es la polarización.
–Durante la pandemia dijo que "saldríamos mejor". ¿Hoy afirmaría lo mismo?
–Creo que llevaba razón. Cada vez hay más gente consciente de que la ciencia y la tecnología son instrumentos. Ahora mismo domina la gente anclada en el materialismo, en la lucha entre izquierdas y derechas... Y hay unos pocos que dan un paso atrás y entran en sí mismos. Y eso va a ir creciendo. Cuando esto llegue a una cantidad de personas equis la sociedad entera cambia. El mundo se va a venir abajo más por la compulsión del supermercado mundial que por la tranquilidad y la claridad de la meditación. La prosperidad no está reñida con la sabiduría que provee la meditación.
–La 'Odisea' de Nolan transmite un mensaje pesimista respecto a la civilización. ¿Usted, que la ha hecho en el teatro, lo es?
–No sé si es el fin o una transformación. Pero no es el final de todo, como dicen los apocalípticos. Esto es muy viejo. Yo diría que el cambio tecnológico está potenciado por un cambio magnético que no comprendemos.
–¿Dialoga con la IA?
–Le he preguntado cositas. Hemos jugado. Le pregunté qué es la eternidad y me comió la cabeza. Es como una enciclopedia. Está creada para que te creas que estás hablando con alguien. Estás muy bien montado. Pero de momento, la inteligencia artificial es para los que no tienen otra.
–En un vídeo de presentación del espectáculo, decía que fue al baño y que una fuerza le dijo "hazlo, tú puedes".
–Cagando se me ocurren genialidades. Hay un momento meditativo cuando estás haciendo caca. Te relajas. Caca con prisa no se puede hacer. Hay un estado placentero en el que te conectas con el intestino. Ya no aprietas, sino que va con son sus propias fluctuaciones; y eso es yoga. Conexión con la propia naturaleza que somos. Por eso hay que cagar bien y con tiempo. Y a lo mejor sales del baño sales con una idea brillante.