Rintin: la startup que busca simplificar la vida de las mujeres emprendedoras

Para muchas mujeres que tienen una tienda y venden ropa, accesorios o productos de belleza, surtir mercancía puede implicar cerrar su negocio durante horas, viajar a centros mayoristas y llevar efectivo con el riesgo de sufrir un robo o una estafa. Rintin, una plataforma digital de compras B2B, busca resolver parte de esos retos al conectar a microemprendedoras con fabricantes y proveedores verificados.
La startup, fundada por Gastón Guillermo Greco y Quinto Van Peborgh, concentra en una sola plataforma, impulsada con ayuda de inteligencia artificial, productos de distintos proveedores, herramientas para administrar su negocio y opciones de financiamiento. Su modelo está dirigido principalmente a mujeres que forman parte del comercio informal y que, en muchos casos, no tienen acceso a créditos bancarios ni a proveedores confiables.
Gastón Greco conoce de cerca esa dinámica. Desde adolescente acompañaba a su padre, dueño de un pequeño negocio en Argentina, a buscar proveedores y los mejores precios. “Siempre estuve muy ligado a estar detrás de un mostrador atendiendo un negocio de distintos tipos de rubros”, cuenta en entrevista con WIRED en Español.
Esa experiencia ayudó a definir el propósito de Rintin: apoyar a emprendedoras para que puedan hacer crecer sus negocios y mejorar su calidad de vida. En México, 13.5 millones de mujeres laboran en la informalidad. Muchas de ellas deben trasladarse desde municipios alejados hasta zonas mayoristas de la Ciudad de México, como Tepito, La Lagunilla o el Centro Histórico.
R3 Bio tiene una idea audaz para reemplazar a los animales de laboratorio: sistemas de órganos completos modificados genéticamente que carecen de cerebro. El objetivo a largo plazo, según un cofundador, es crear versiones humanas.
“Los emprendedores en Latinoamérica viven al día; si se van a ahorrar cinco pesos, se toman el subte, el tren y vienen a buscar la mercancía. Entonces, nos dimos cuenta de lo importante que era el precio [...]. Gran parte de la primera etapa de Rintin fue conseguir los mismos o mejores precios que ellas podrían conseguir si vienen al centro”, explica Greco.
Rintin plantea una alternativa: permitir que las usuarias hagan pedidos desde su celular y accedan a un catálogo de productos de proveedores verificados. La empresa reúne más de 15 mil artículos y ofrece opciones como el pago contra entrega, un mecanismo pensado para reducir la desconfianza de quienes compran por WhatsApp. La plataforma comenzó a operar con este sistema porque detectó que muchas posibles clientas dudaban de comprar en línea por experiencias de fraude que habían tenido.
El pago contra entrega permitió que las emprendedoras recibieran los productos en la puerta de su casa antes de hacer el desembolso. Con el tiempo, ese mecanismo también ayudó a la empresa a entender mejor las condiciones de sus usuarias: muchas no estaban en casa porque estaban trabajando en un tianguis, en un puesto o en un pequeño local. “Esa primera etapa fue clave y muy importante para construir la comunidad que tenemos hoy”, agrega.
La empresa revisa los productos antes de enviarlos y funciona como intermediaria entre proveedoras y compradoras. Con ello, busca evitar que pierdan dinero en transacciones fraudulentas o reciban mercancía distinta a la que ofrecen.
Inteligencia artificial para abrir la puerta al crédito
Además de facilitar las compras, Rintin utiliza herramientas de inteligencia artificial para analizar el comportamiento comercial de sus usuarias y ofrecerles alternativas de financiamiento:
Para las emprendedoras del sector informal, acceder a un crédito formal es complicado, ya que no siempre cuentan con historial bancario, RFC o documentos que las instituciones financieras suelen solicitar. Rintin busca construir un perfil financiero a partir de otros datos, como la frecuencia de compra, la actividad dentro de la plataforma, el número de visitas a su catálogo digital y la información sobre sus negocios.
Greco explica que la empresa comenzó a trabajar con crédito hace un año y medio, después de identificar que la falta de financiamiento era uno de los principales límites para las usuarias. “Estamos trabajando para poder darle la posibilidad de que inicien su negocio con un capital de 1,000 a 5,000 pesos en su primera orden”, cuenta.
La plataforma también analiza fotografías de las tiendas físicas para entender qué cantidad de inventario tienen. Estos elementos les ayudan a definir si una emprendedora puede acceder a financiamiento. Según el cofundador, las usuarias pueden comenzar a tener acceso a crédito a partir de la tercera o cuarta orden sin RFC, CURP ni historial financiero formal. “La visión de la compañía está en convertirse en el banco de las pequeñas emprendedoras de Latinoamérica”, afirma.
También utilizan la inteligencia para mantener actualizado el catálogo de la empresa, especialmente en categorías como moda, donde los productos cambian rápido. Rintin actualiza alrededor de 25,000 artículos por semana. La compañía también usa agentes de inteligencia artificial por WhatsApp para que las usuarias puedan hacer pedidos mediante mensajes, recibir recomendaciones personalizadas y comprar sin tener que navegar por una página compleja.
Una academia para hacer crecer los negocios
La plataforma complementa sus herramientas digitales con la Academia Rintin, un espacio de capacitación gratuita con contenidos sobre cómo poner precios a los productos, llevar las cuentas del negocio, vender y promocionarse en redes sociales como TikTok.
La iniciativa busca acompañar a emprendedoras que, en algunos casos, apenas comienzan a usar herramientas digitales para su negocio. “Partimos de lo más básico”, dice Greco. “Hay personas que no usan el teléfono o que no tienen internet en sus estados”.
La Academia Rintin se apoya en grupos de WhatsApp donde las usuarias comparten experiencias, dudas y recomendaciones. La empresa cuenta con 50 grupos de hasta 1,000 personas, en los que participan especialistas, integrantes del equipo y las propias emprendedoras.
“Algo de lo que nos fuimos dando cuenta es que el emprendedor y, sobre todo las mujeres de este segmento, están solas”, señala Greco. Por eso, uno de los objetivos de la comunidad es que puedan conocer cómo otras personas organizan sus ventas o enfrentan retos similares.
El Mundial 2026 no solo traerá turistas a México, también acelera una disputa por digitalizar a millones de mipymes. Entre fintech, banca tradicional y programas públicos, aceptar pagos digitales se convierte en un modo de supervivencia para los negocios mexicanos.
Entre las herramientas está un catálogo digital personalizado, que le permite a cada una mostrar sus productos a través un enlace para compartir en redes sociales o WhatsApp. La plataforma también ofrece funciones para registrar ventas, compras y gastos desde el celular.
La idea surgió después de que el equipo vio cómo algunas emprendedoras llevaban sus cuentas en hojas de papel. Por eso, Rintin desarrolló una herramienta que permite digitalizar el inventario, llevar un registro básico del negocio y crear una página para recibir pedidos.
A Greco y Van Peborgh les gustaría ampliar el catálogo hacia categorías como cosméticos y electrónica, y tienen planes de llevar Rintin a Colombia y Argentina. Para avanzar en ese camino, recientemente la empresa levantó una ronda de inversión de 6.2 millones de dólares, en la que participaron fondos como Newtopia VC, Latin Leap y Amador Holdings, además de emprendedores e inversionistas vinculados a compañías como Clip, Kueski, Globant, Etsy, Auth0, Mural y Oportun.
Pero para Greco el impacto de la startup no solo se mide en ventas, sino en el hecho de que cada mejora se traduce en más tiempo y estabilidad para las emprendedoras y sus familias.