Tres libros para disfrutar del campito este verano (y un cuarto para saber por qué hace tanto calor)

Hay veranos que invitan a viajar lejos y otros que proponen un recorrido mucho más cercano, hacia el interior de nuestros paisajes. Basta abrir un libro para pasear por un jardín donde los dioses aún parecen esconderse, recorrer las montañas de España con la curiosidad de un naturalista o embarcarse en la aventura de un moderno Noé que reclama una vuelta a la naturaleza y recuperar nuestra mente más salvaje y naturalmente feliz.
Y cuando el calor aprieta más de la cuenta y las noches tropicales dejan de ser una excepción para convertirse en una insufrible realidad, también conviene detenerse a escuchar el preocupante tic tac del clima, ese reloj de la vida que nos recuerda que el planeta está recalentándose a un ritmo cada vez más acelerado; que el clima ya no volverá a ser el de antes.
Estas cuatro novedades editoriales que a continuación te recomiendo ofrecen distintas maneras de mirar la naturaleza. Tres de ellas invitan a disfrutarla, comprenderla y protegerla durante las vacaciones. La cuarta ayuda a responder una de las preguntas que más nos hacemos estos días: ¿por qué hace tanto calor?
El jardín de los dioses, de Aína S. Erice (Ariel)
La botánica y divulgadora Aína S. Erice nos propone un viaje fascinante por el mundo de las plantas a través de la mitología clásica. En este libro demuestra cómo árboles, flores y arbustos han acompañado desde siempre los relatos de dioses y héroes, convirtiéndose en símbolos culturales que aún hoy siguen presentes en nuestra vida cotidiana.
La autora combina ciencia, literatura y tradición para descubrir las sorprendentes historias que esconden especies tan conocidas como el olivo, el laurel o el ciprés. Es una lectura amena, a la par que muy erudita, que invita a mirar cualquier jardín o bosque con nuevos ojos y a descubrir que la naturaleza también conserva la memoria de antiguas civilizaciones humanas.
Reproduzco unos párrafos esclarecedores:
Hoy en día, la mayoría de la gente urbanita común y corriente no está especialmente familiarizada con la flora de su región, y vive en una desconexión casi total respecto a la vegetación local. Incluso cuando somos fans domingueros del monte o de los bosques, visitándolos, disfrutándolos, o incluso encariñándonos con ellos, podemos permitirnos el lujo de verlos como una masa verde indiferenciada. Nuestra vida ya no depende de que sepamos identificar a sus integrantes, de aprender sus nombres o las peculiaridades que los distinguen unos de otros.
A veces caemos en la falsa ilusión de que esta falta de intimidad y cercanía con el reino vegetal ha sido siempre así; craso error si consideras que las vidas de la mayoría de las personas que han existido dependían, en mayor o menor medida, de sus interacciones con las plantas. Saber cuándo (y qué) sembrar, qué madera usar para la rueda de un carro o qué hierba tomar para bajar las fiebres no eran pasatiempos intrascendentes, ni mucho menos.
Si lo trasladamos a la esfera sagrada, ello significa que las apariciones de plantas que hoy nos parecen triviales antaño podían tener una enorme potencia. Una parábola llena de campos de trigo y cizaña no transmite el mismo mensaje espiritual, a nivel visceral, a un campesino palestino de hace dos milenios, perpetuamente al borde de la hambruna, que a un informático contemporáneo con la nevera llena, y que no sabría reconocer a Lolium temulentum ni con una clave de clasificación botánica.
Por eso, ojo: el hecho de que hoy, a nosotros, algo nos parezca una tontería no implica que lo sea para todo el mundo, o que lo haya sido siempre.
Cuaderno de campo de las montañas de España, de Eduardo Viñuales (Anaya Touring)
El naturalista y divulgador ambiental Eduardo Viñuales firma una completa guía ilustrada de obligada adquisición para todos aquellos interesados en descubrir la extraordinaria riqueza natural de las principales cordilleras españolas. Concebido como un auténtico cuaderno de campo, el libro reúne muchísima información muy bien contada sobre paisajes, flora, fauna, geología y ecosistemas, toda ella acompañada de abundantes ilustraciones y recursos que facilitan la identificación de decenas de especies durante las excursiones.
La solidez de Cuaderno de campo de las montañas de España se refuerza con un prólogo firmado por el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, una de las grandes referencias de la geografía física en España. Su mirada, rigurosa y a la vez profundamente sensible hacia el paisaje es un incontestable aval del enfoque científico de toda la obra. Es la confirmación de que la publicación se apoya en una tradición de estudio serio del territorio, donde la observación directa, el conocimiento académico y la experiencia en montaña se combinan para ofrecer una lectura fiable y bien fundamentada del medio natural.
Más que una guía turística, el libro, bellísimo, es una invitación a caminar despacio, observar y comprender cómo funcionan los espacios de montaña; disfrutarlos. Por eso resulta especialmente recomendable para senderistas, familias o cualquier persona que quiera enriquecer sus salidas al campo con la mirada atenta del naturalista.
El libro de Noé, de Noé Garrido (Editorial Cántico)
Más que una obra de divulgación al uso, este libro es un relato vital que nace de una experiencia profundamente marcada por la naturaleza salvaje. Su autor, Noé Garrido Cobo, prácticamente nació y creció en la Reserva Biológica de Doñana, en un entorno salvaje donde la vida humana se entrelazaba con linces, buitres leonados, jabalíes o zorros que formaban parte de su paisaje cotidiano. Esa infancia, desarrollada en uno de los espacios naturales más valiosos de Europa, se convierte en el punto de partida de una historia que es a la vez memoria personal, reflexión filosófica y llamada de atención sobre nuestra desconexión con el mundo natural.
El libro narra cómo ese niño criado en Doñana, tras una adolescencia marcada por lecturas como Así habló Zaratustra de Nietzsche, decide que su vida estará dedicada a escribir una obra capaz de transformar la mirada del ser humano hacia la naturaleza. Ese impulso lo llevará a un camino vital de búsqueda y retiro, que culminará en una vida solitaria en la Sierra de Aracena, donde construye su propia choza para dedicarse a escribir y replantearse su relación con el mundo.
El autor reflexiona sobre la posibilidad de una vida más arraigada al territorio, menos sometida a las prisas y al consumo, más abierta a la experiencia directa de lo vivo. La naturaleza es para Noé, además de regazo donde descansar, espacio de aprendizaje y fuerza que modela conciencias.
El libro de Noé se mueve entre la autobiografía, el manifiesto y la filosofía de la naturaleza. Es una obra que reivindica la recuperación de una “mente salvaje” y que se inscribe en una corriente contemporánea de pensamiento que cuestiona la desconexión creciente entre sociedad y medio natural, donde se defiende la necesidad de volver a mirar el territorio desde la pertenencia y no desde la distancia.
Cuando Noé dice que fue el último niño salvaje de Doñana no exagera nada. Para prueba, este párrafo de su narración:
Y el lince venía a comerse mis gallinas. Y por poco no se come a mi hermano. Mi hermano pequeño, Iván, se lo encontró frente a frente cuando ambos medirían la misma estatura y se convirtió en el único niño traumatizado por un lince ibérico sobre la faz de la tierra. No podía dormir por las noches porque temía que el gato con cuernos entrara por la ventana. El lince había matado, por aquel entonces, a una hembra de gamo adulta a poca distancia de la casa. Y mi madre se asustó y acabó tirándole las pinzas de la ropa al lince para que se fuera, y las pinzas volaban y el lince no se iba, y nos miraba arrogante, pues era su territorio. Pero mis gallinas.
El Tic Tac climático, de Mar Gómez (Oberón)
¿Por qué cada verano parece más caluroso que el anterior? ¿Qué relación existe entre las olas de calor, las sequías, las danas o los incendios forestales? La meteoróloga Mar Gómez responde a estas y muchas otras preguntas con un lenguaje claro, riguroso y accesible.
A partir de las evidencias científicas disponibles, nos explica cómo funciona el sistema climático, qué papel desempeñan las emisiones de gases de efecto invernadero y por qué los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes e intensos. Sin caer en el alarmismo, la autora ofrece herramientas para comprender uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo y desmonta algunos de los bulos más extendidos sobre el cambio climático.
Es la lectura perfecta para entender por qué el calor de este verano no es una simple casualidad, sino una consecuencia de un planeta cuyo reloj climático lleva demasiado tiempo marcando una cuenta atrás que ya resulta imposible ignorar. Es verdad, en verano siempre hizo calor, pero nunca como ahora, nunca tanto tiempo, tan intenso. La mala noticia es que esto no ha hecho más que empezar. La buena es que está en nuestras manos que no empeore.